Mientras Josemaría y Filo del Sol avanzan hacia una potencial integración como uno de los grandes desarrollos cupríferos de Argentina, Vicuña comenzó a mostrar otra dimensión del proyecto: el movimiento económico y laboral que genera incluso antes de ingresar plenamente en una futura etapa constructiva.
La compañía presentó su primer Reporte de Sostenibilidad, correspondiente al ejercicio 2025, con indicadores económicos, laborales, sociales, ambientales y de seguridad vinculados con sus actividades.
Vicuña está conformada en partes iguales por BHP y Lundin Mining. Durante 2025, la compañía avanzó en la actualización de recursos minerales, permisos ambientales y planificación de Josemaría y Filo del Sol, además de presentar la solicitud para incorporar el desarrollo al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
Seis de cada diez proveedores fueron sanjuaninos
Uno de los indicadores más significativos del reporte aparece en la cadena de abastecimiento.
Durante 2025, Vicuña Argentina trabajó con 580 proveedores de bienes y servicios. De ese total, el 60% correspondió a empresas de San Juan.
La cifra permite dimensionar cómo la actividad exploratoria y de desarrollo de grandes proyectos comienza a extenderse sobre empresas de transporte, logística, servicios técnicos, alimentación, mantenimiento y otros segmentos vinculados con la industria.
El impacto también aparece en el empleo generado indirectamente. Las compañías contratistas vinculadas con Vicuña contabilizaron 2.576 trabajadores, de los cuales el 80% residía en San Juan.
A su vez, Vicuña Corp. cerró 2025 con 415 trabajadores propios. Entre las personas contratadas en Argentina, el 73% residía en la provincia y las mujeres representaban el 26% de la plantilla total.
Durante el período también se realizaron 5.088,5 horas de capacitación, destinadas al entrenamiento y desarrollo de capacidades del personal.
US$318,2 millones de valor económico distribuido
El reporte permite además cuantificar el movimiento económico asociado con las actividades de la compañía.
Vicuña informó un valor económico distribuido de US$318,2 millones durante 2025.
Dentro de San Juan, el monto contabilizado alcanzó US$63,5 millones.
La composición incluye US$43,5 millones en costos del proyecto, US$17,7 millones en salarios y beneficios y US$2,3 millones en impuestos, según los indicadores publicados por la compañía.
A esto se sumaron US$1,94 millones de inversión social, destinados principalmente a capacitación y entrenamiento laboral, desarrollo de proveedores y programas de fortalecimiento comunitario.
En San Juan, esas iniciativas alcanzaron a 806 beneficiarios, de los cuales el 58% fueron mujeres.
Más de 9.100 consultas en las oficinas comunitarias
La relación territorial constituye otro de los componentes del informe.
Vicuña mantuvo cinco oficinas comunitarias que recibieron más de 9.100 consultas durante 2025, además de organizar instancias de diálogo, visitas a los proyectos y actividades de monitoreo ambiental participativo.
Estos mecanismos adquieren una relevancia particular por la escala proyectada para Josemaría y Filo del Sol y por el tiempo que puede transcurrir entre exploración avanzada, permisos, financiamiento, construcción y posterior operación.
Agua, ambiente y seguridad
En materia ambiental, la compañía informó programas de monitoreo sobre agua superficial y subterránea, aire, ruido, suelo, biodiversidad y criósfera.
Durante 2025, su Junta Directiva aprobó además una Estrategia de Gestión del Agua basada en abastecimiento desde distintas fuentes, eficiencia, recuperación y reutilización del recurso y prevención de impactos sobre sistemas hídricos y ecosistemas.
El reporte también incorpora indicadores de seguridad. Vicuña informó que durante el período no se registraron fatalidades y se produjo una lesión registrable sobre más de 3,5 millones de horas trabajadas.
La tasa consolidada de frecuencia de lesiones registrables (TRIFR) fue de 0,056.
Una primera línea de base para medir el crecimiento de Vicuña
El documento fue elaborado tomando como referencia los estándares GRI, incorpora una evaluación de doble materialidad y fue sometido a una revisión externa limitada e independiente.
Ron Hochstein, CEO de Vicuña, explicó el objetivo de establecer un punto inicial desde el cual seguir la evolución de la compañía:
“Este primer reporte nos permite establecer una línea de base sobre nuestro desempeño y mostrar de manera transparente dónde estamos, qué avances logramos y cuáles son los desafíos que tenemos por delante”.
Ese concepto adquiere especial importancia para Josemaría y Filo del Sol. Los indicadores de 2025 corresponden todavía a una etapa previa a una eventual construcción a gran escala, por lo que constituyen una línea de base para medir cómo evoluciona la participación de proveedores, empleo, inversión y actividad económica provincial a medida que el desarrollo avance.
Con 580 proveedores, más de 2.500 trabajadores contratistas y US$318,2 millones de valor económico distribuido en un solo ejercicio, Vicuña comienza a mostrar que el impacto de los grandes proyectos cupríferos no empieza con la primera tonelada producida: comienza mucho antes, durante los años de exploración, ingeniería, permisos y preparación necesarios para convertir un recurso mineral en una operación de largo plazo.