El encuentro con el canciller, Pablo Quirno, permitió a First Quantum Minerals repasar los detalles técnicos y regulatorios necesarios para Taca Taca, un activo "greenfield" que requiere una inversión inicial de US$ 5.250 millones. La magnitud del desembolso y los extensos plazos de construcción obligan a la operadora a buscar marcos de estabilidad macroeconómica que garanticen la viabilidad del retorno de capital en el largo plazo.
El potencial geológico del depósito, respaldado por un reciente informe técnico NI 43-101, estima reservas de 1.990 millones de toneladas con una ley promedio de 0,42% de cobre. Bajo este esquema, la mina proyecta una producción promedio de 250.000 toneladas anuales del metal rojo durante su primera década, con picos que podrían escalar hasta las 323.000 toneladas, además de subproductos de oro.
Logística y horizonte de demanda
El desarrollo de Taca Taca trasciende la operación minera e implica una transformación de la infraestructura regional. El plan maestro incluye una línea eléctrica de alta tensión de 140 kilómetros y la rehabilitación estratégica del ferrocarril hacia Socompa. Esta última obra es vital para conectar el yacimiento con los puertos chilenos del Pacífico a través del Corredor Bioceánico de Capricornio, optimizando la salida logística hacia los centros de consumo global.
La reactivación de las gestiones por Taca Taca responde a una ventana de oportunidad en el mercado del cobre, cuya demanda mundial se prevé crezca un 24% hacia 2035. En un escenario donde la electrificación y la transición energética presionan la oferta actual, el ingreso de este proyecto al RIGI marcará el termómetro de la capacidad argentina para atraer y retener capitales mineros de máxima envergadura frente a la competencia de otros distritos andinos.