Rio Tinto sigue profundizando su posicionamiento en el sector del litio argentino. La compañía informó que ya supera los US$3.630 millones en inversiones comprometidas en el país, distribuidas entre los proyectos Rincón, en Salta, y Fénix y Sal de Vida, en Catamarca, además de su participación en Olaroz y Cauchari, en Jujuy. La magnitud de estas inversiones confirma que Argentina ocupa un lugar estratégico dentro del plan global de crecimiento de la empresa en minerales para la transición energética.
Los resultados operativos también reflejan ese crecimiento. Durante el segundo trimestre de 2026, Rio Tinto produjo 14.600 toneladas de carbonato de litio equivalente (LCE) atribuibles a la compañía, un 20% más que en igual período del año anterior. En el acumulado del primer semestre, la producción alcanzó 27.300 toneladas de LCE, lo que representa un incremento interanual del 53%, impulsado principalmente por el aumento en la producción de carbonato de litio.
Uno de los principales avances se registró en Fénix 1B, en Catamarca, donde la producción comenzó antes de lo previsto. Paralelamente, el complejo avanza con una expansión aprobada bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) por US$251,3 millones, que permitirá incorporar 9.500 toneladas anuales de capacidad adicional y elevar la capacidad instalada total hasta 38.000 toneladas por año. La combinación de ampliación de capacidad y anticipación de plazos refuerza la competitividad del proyecto dentro del portafolio global de Rio Tinto.
Otro hito importante fue el inicio de la producción en Sal de Vida, también en Catamarca, antes del cronograma originalmente previsto. El proyecto contempla una inversión de US$638 millones, igualmente presentada bajo el RIGI, y representa uno de los desarrollos que comenzarán a aportar nuevos volúmenes de producción en los próximos años. Mientras tanto, en Rincón, el primer proyecto minero aprobado bajo ese régimen, la empresa continúa avanzando en la estabilización de los procesos industriales tras producir 385 toneladas durante el trimestre, dentro de un plan que prevé una inversión de US$2.744 millones para desarrollar una capacidad de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio grado batería.
El crecimiento de Rio Tinto en Argentina también está estrechamente ligado a la adquisición de Arcadium Lithium, concretada en 2025. Esa operación permitió integrar bajo una misma estrategia algunos de los principales activos de litio del país, conformando una cartera que combina proyectos en producción, expansiones y nuevos desarrollos distribuidos entre Salta, Catamarca y Jujuy. Esta integración no solo incrementa la escala operativa de la compañía, sino que le permite optimizar procesos, compartir infraestructura y fortalecer su presencia en uno de los distritos de litio más importantes del mundo.
La evolución de estos proyectos refleja el momento que atraviesa la industria del litio en Argentina. A pesar de la volatilidad que experimentó el mercado internacional durante los últimos años, las grandes compañías continúan ejecutando inversiones de largo plazo, convencidas de que la demanda vinculada a la electrificación del transporte, el almacenamiento de energía y las nuevas tecnologías sostendrá el crecimiento del sector durante las próximas décadas.
Con más de US$3.600 millones comprometidos, nuevos proyectos entrando en producción y expansiones en marcha, Rio Tinto consolida una de las mayores apuestas de inversión minera actualmente en desarrollo en el país. Para Argentina, este proceso representa mucho más que un incremento en la producción de litio: confirma la confianza de uno de los principales grupos mineros del mundo en el potencial de sus salares y fortalece el posicionamiento del país como uno de los actores centrales en la futura cadena global de suministro de minerales críticos.