Durante tres días, el evento reunió a geólogos, ejecutivos, académicos, proveedores y representantes de distintos países para discutir no solo el futuro de la exploración, sino también los desafíos estructurales que atraviesan hoy a la industria: permisos, licencia social, minería ilegal, tecnología y el agotamiento progresivo de los grandes yacimientos históricos.
Del potencial geológico a los desafíos reales de la industria
La agenda de proEXPLO 2026 dejó en evidencia una idea que atravesó prácticamente todas las conferencias: el mundo necesita más cobre, pero encontrarlo y desarrollarlo será cada vez más complejo.
Las jornadas técnicas estuvieron dominadas por debates sobre fertilidad metalogénica, exploración profunda, nuevos modelos geológicos y tecnologías aplicadas a la búsqueda de recursos. Pero también apareció una preocupación común: el tiempo que requiere transformar un descubrimiento en una mina operativa.
En ese sentido, una de las frases más resonantes fue la del profesor Osvaldo Rabbia:
“No vamos a volver a encontrar yacimientos como los de antes: serán más pequeños, más profundos y más caros”.
La definición sintetiza gran parte del clima del evento: una industria con enorme potencial, pero enfrentando costos crecientes, plazos más largos y mayores exigencias sociales y regulatorias.
Cobre, transición energética y una nueva geopolítica minera
Otro de los ejes fuertes del evento fue el rol estratégico que está adquiriendo América Latina en el nuevo escenario global.
Christopher Keane, director de Geociencias y Educación Superior del Instituto Americano de Geociencias, planteó que el mundo atraviesa un cambio de paradigma impulsado por tensiones geopolíticas y necesidades de abastecimiento.
“Ya no vivimos en una economía ‘just in time’, sino en una lógica de ‘just in case’”, explicó durante su paso por proEXPLO 2026.
La transición energética, la electrificación y la búsqueda de seguridad en las cadenas de suministro posicionan al cobre como uno de los minerales centrales de las próximas décadas.
“El cobre ya no es una commodity más: es la base de la economía del futuro”, sostuvo Keane, reforzando una idea que dominó gran parte de las conversaciones del evento.
Permisos, licencia social y minería ilegal: los temas que ya no pueden evitarse
Más allá de la geología, proEXPLO 2026 también mostró una industria mucho más enfocada en los factores sociales y políticos que condicionan el desarrollo de proyectos.
El presidente del evento, Adán Pino, había adelantado en entrevista con Latin Mining que uno de los objetivos del congreso era justamente “abrir la oportunidad de temas que afectan el avance de exploración como permisos y minería ilegal”.
Esa discusión atravesó buena parte de las jornadas.
Por un lado, apareció la necesidad de agilizar procesos regulatorios en una industria donde los tiempos de desarrollo son cada vez más largos. Por otro, creció la preocupación por el avance de la minería ilegal en la región.
En ese marco, Gustavo de Vinatea, gerente general del Instituto de Ingenieros de Minas del Perú, dejó una de las declaraciones más fuertes del evento:
“La minería ilegal es el narcotráfico de los 80”.
La frase reflejó el nivel de preocupación que existe en Perú frente a una actividad que, según distintos actores del sector, ya genera impactos económicos, ambientales y políticos de escala nacional.
Un evento que ya no es solo técnico
Con récord de stands, nuevas áreas de exhibición y 24 core shacks para observación geológica en sitio, proEXPLO 2026 mostró también una evolución en su perfil.
El evento ya no funciona únicamente como un espacio técnico para especialistas, sino como una plataforma donde convergen exploración, inversión, innovación, política minera y estrategia regional.
A lo largo de estos tres días, quedó clara una sensación compartida: la exploración volvió al centro de la discusión minera porque el mundo necesita nuevos recursos, pero desarrollarlos será cada vez más difícil.
Y ahí aparece el gran interrogante que sobrevoló toda la edición 2026:
si América Latina tiene los minerales que el mundo necesita, ¿está preparada para transformarlos en desarrollo sostenible y liderazgo global?