El proyecto Río Grande, uno de los activos más relevantes de NOA Lithium en la Puna salteña, comienza a entrar en una etapa decisiva con la incorporación de la firma de ingeniería Hatch para desarrollar un estudio clave de procesos. El objetivo es claro: definir la mejor estrategia de producción antes de avanzar hacia la Evaluación de Prefactibilidad (PFS), prevista para fines de 2026.
El trabajo estará enfocado en analizar distintas alternativas de procesamiento del litio, un aspecto crítico en proyectos de salmuera donde la eficiencia del proceso define gran parte de la viabilidad económica. La participación de Hatch no es un dato menor: se trata de una de las firmas con mayor experiencia en desarrollo de proyectos de litio a nivel global, lo que aporta respaldo técnico y reduce incertidumbre en una etapa sensible.
Este tipo de estudios cumple un rol estratégico dentro del ciclo minero. No solo permite optimizar el diseño del proyecto, sino que también fortalece la base técnica necesaria para atraer inversión y avanzar en decisiones de mayor escala. En un contexto donde el litio atraviesa una etapa de ajuste en precios, mejorar eficiencia y reducir riesgos se vuelve todavía más relevante.
Río Grande forma parte del corazón del “Triángulo del Litio”, una de las regiones con mayor concentración de recursos a nivel mundial. Sin embargo, el desafío ya no es solo contar con recursos, sino transformarlos en proyectos viables y competitivos. En ese sentido, este avance posiciona a NOA Lithium en una línea de desarrollo más sólida dentro del ecosistema salteño.
La clave hacia adelante será la consistencia de los resultados. Si el estudio logra definir un esquema eficiente, el proyecto podrá avanzar con mayor claridad hacia su próxima etapa. En un mercado cada vez más selectivo, los activos que logren demostrar robustez técnica serán los que marquen la diferencia.