Perú dispone de una de las mayores carteras de proyectos mineros de América Latina, pero convertir ese potencial geológico en nuevas operaciones está demandando cada vez más tiempo.
El Instituto Peruano de Economía (IPE) estimó que los proyectos que actualmente integran la cartera de inversión minera registran un retraso promedio de 15 años, una situación que afecta el ritmo al que el país puede incorporar nueva capacidad productiva.
El diagnóstico fue presentado por Carlos Gallardo, gerente general del IPE, durante el Jueves Minero, donde analizó la contribución económica de la actividad y los desafíos que enfrenta el país para transformar inversiones proyectadas en operaciones efectivas.
Hasta 49 años para llegar a producción
Uno de los datos más llamativos del análisis aparece cuando se observa el ciclo completo de desarrollo de los proyectos.
Según el IPE, las iniciativas que lograrían ingresar en operación durante la presente década habrán requerido un tiempo promedio de desarrollo de al menos 49 años. Para aquellos proyectos cuya entrada en producción se encuentra prevista después de 2029, los plazos estimados también permanecen elevados.
El cálculo contempla 42 unidades mineras en operación o incluidas en la cartera y toma como referencia las fechas previstas en la Cartera de Inversión Minera 2026 del Ministerio de Energía y Minas, ajustadas de acuerdo con los retrasos promedio observados.
La cifra permite dimensionar un problema que excede una autorización o etapa particular. Desde los primeros trabajos exploratorios hasta permisos, ingeniería, financiamiento, construcción y finalmente producción, el desarrollo de una mina puede atravesar varias décadas.
Precios 88% superiores a los de 2011
El momento en que se produce esa demora agrega otra dimensión al análisis.
De acuerdo con las estimaciones presentadas por el IPE, durante el primer trimestre de 2026 los precios de exportación de los metales se encontraban 88% por encima de los niveles registrados en 2011.
Sin embargo, la inversión minera medida como porcentaje del PBI permanece por debajo de los niveles alcanzados durante el ciclo anterior de altos precios.
Para el instituto, esa diferencia muestra que el contexto internacional favorable no se está traduciendo con la misma intensidad en una nueva ola de inversiones mineras.
El desafío adquiere todavía más relevancia porque los ciclos de precios internacionales son temporales. Los proyectos que necesitan décadas para atravesar todas sus etapas corren el riesgo de llegar a construcción cuando las condiciones que inicialmente favorecían la inversión ya cambiaron.
El IPE plantea simplificar procedimientos
Dentro de su análisis, el instituto comparó la situación peruana con medidas que vienen implementando otras jurisdicciones mineras.
El IPE mencionó iniciativas aplicadas en países como Chile, Estados Unidos y Canadá, entre ellas ventanillas únicas, aprobación automática de permisos considerados de bajo riesgo y mecanismos destinados a reducir procedimientos administrativos redundantes.
Para Perú, el organismo plantea avanzar hacia reglas claras y plazos predecibles, además de trabajar sobre los conflictos sociales que pueden afectar inversiones y empleo.
También señala la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado para conseguir que los recursos generados por la actividad minera se traduzcan efectivamente en mejoras sociales y servicios en los territorios productores.
El impacto potencial de destrabar la cartera
La discusión no se limita al desempeño de las compañías mineras.
Según las estimaciones presentadas por el IPE, el desarrollo de la cartera podría generar un efecto económico acumulado equivalente a más de dos veces el valor del PBI peruano registrado en 2023.
El organismo también plantea fortalecer los encadenamientos productivos con proveedores y empresas locales, además de priorizar proyectos capaces de acelerar mejoras de infraestructura y servicios públicos en las zonas vinculadas con la actividad.
La cuestión de los plazos se convierte así en una variable estratégica para una de las principales economías mineras de América Latina.
Perú cuenta con recursos, proyectos identificados y un escenario internacional de precios elevado. El desafío señalado por el IPE es conseguir que ese potencial pueda avanzar hacia inversión y producción en tiempos compatibles con las oportunidades del mercado.
Los 15 años de retraso promedio muestran que el próximo salto de la minería peruana dependerá no solamente de descubrir nuevos depósitos, sino también de la capacidad para conseguir que los proyectos que ya existen recorran con mayor previsibilidad el camino entre exploración, permisos, construcción y producción.