Perú quiere transformar su extensa cartera de proyectos mineros en inversiones ejecutadas con mayor velocidad. El Gobierno identificó una serie de desarrollos estratégicos cuya puesta en marcha considera relevante para acelerar la actividad económica y acercarse a una meta de crecimiento del 6%.
El ministro de Energía y Minas, Guillermo Shinno, presentó los lineamientos durante el lanzamiento de PERUMIN 38 en Lima y señaló que el trabajo oficial estará orientado a agilizar la incorporación de nuevos proyectos de inversión.
“Nosotros vamos a trabajar porque cada proyecto minero ingrese lo más rápido posible. Nuestro objetivo es crecer al 6% y no hay otra forma que todos los proyectos de inversión entren cuanto antes”, sostuvo Shinno.
La declaración coloca a la minería como una de las herramientas que el Gobierno pretende utilizar para acelerar la inversión y ampliar la capacidad productiva del país.
Zafranal, Cerro Verde y Tía María en Arequipa
Una parte importante de esa estrategia se concentra en Arequipa, uno de los principales distritos mineros peruanos.
Shinno destacó allí la expansión de Cerro Verde, junto con los proyectos Zafranal y Tía María, como iniciativas capaces de movilizar nuevas inversiones.
Pero el portafolio que el Gobierno busca acelerar se extiende a otras regiones e incluye proyectos como El Galeno, Michiquillay, La Granja y Corani, conformando una cartera con fuerte presencia de cobre y otros metales.
El desafío para Perú pasa así menos por identificar nuevos proyectos que por conseguir que los activos que llevan años avanzando a través de diferentes etapas puedan transformarse efectivamente en inversión, construcción y nueva producción.
Nuevas medidas para facilitar permisos
En esa ecuación, el Gobierno peruano identifica a los tiempos administrativos como una de las variables sobre las que pretende actuar.
El Ministerio de Energía y Minas trabaja en nuevas iniciativas para facilitar los permisos vinculados con la actividad minera, aunque el anuncio todavía no detalló cuáles serán las medidas concretas ni cuándo entrarán en vigencia.
Shinno puso especial énfasis en la exploración, considerada indispensable para transformar prospectos en proyectos y, a largo plazo, reemplazar las reservas que se consumen en las operaciones existentes.
“Tenemos algunas iniciativas que muy pronto las daremos a conocer para seguir facilitando los permisos en la minería”, adelantó el ministro.
La velocidad de los permisos adquiere una importancia particular en exploración, donde el capital se asigna internacionalmente y los proyectos compiten por financiamiento con oportunidades ubicadas en otras jurisdicciones mineras.
Minería como motor de una nueva etapa de inversión
El planteo oficial se inscribe en una estrategia más amplia para mejorar las condiciones de inversión en los sectores extractivos. El Gobierno también anticipó una reforma del marco legal de hidrocarburos con el objetivo de incrementar las reservas de petróleo y gas y mejorar la competitividad frente a otros países de la región.
Al mismo tiempo, Perú busca profundizar sus vínculos internacionales para atraer capital. Shinno destacó la participación de Estados Unidos como País Aliado de PERUMIN 38, señalándola como una oportunidad para fortalecer la cooperación y las inversiones en minería y energía.
La próxima edición de PERUMIN se realizará del 20 al 24 de septiembre de 2027 en Arequipa, bajo la presidencia de Víctor Gobitz, y volverá a reunir a compañías, autoridades e inversores alrededor del futuro de la minería peruana.
La estrategia presentada por el Gobierno parte de una premisa concreta: Perú ya dispone de grandes proyectos capaces de ampliar su producción minera; el desafío es reducir el tiempo necesario para convertirlos en inversiones efectivas.
Zafranal, Michiquillay, La Granja, El Galeno, Corani y las iniciativas de Arequipa representan distintas etapas de ese proceso. Si el país consigue acelerar permisos y maduración sin perder las exigencias técnicas y ambientales correspondientes, el impacto podría extenderse mucho más allá de la propia minería, movilizando construcción, proveedores, empleo, infraestructura y nuevas exportaciones.
Por eso, la discusión que plantea el Gobierno peruano para la próxima etapa no gira únicamente alrededor de cuánto mineral posee el país, sino de qué tan rápido puede transformar su cartera geológica en proyectos financiados, construidos y finalmente productivos.