PSJ Cobre Mendocino atraviesa uno de los momentos más importantes desde que comenzó su proceso de reactivación. Con la campaña de perforaciones infill en pleno desarrollo y los estudios de factibilidad avanzando de acuerdo con el cronograma previsto, la compañía empieza a consolidar las bases técnicas que permitirán dar el siguiente paso hacia la construcción de la futura mina ubicada en Uspallata.
Luego de obtener la aprobación ambiental y legislativa en Mendoza, además de su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el proyecto ingresó en una etapa donde la ingeniería, el financiamiento y la planificación de infraestructura pasaron a ocupar el centro de la escena. La campaña actual no busca descubrir nuevos recursos, sino validar con mayor precisión el modelo geológico existente y reducir incertidumbres antes de definir la inversión definitiva.
En diálogo con Minería & Desarrollo, el CEO de Minera San Jorge, Fabián Gregorio, aseguró que los trabajos avanzan conforme a lo previsto y destacó que los resultados obtenidos hasta el momento fortalecen la confianza de la compañía sobre el potencial del proyecto. Si bien aclaró que las perforaciones actuales corresponden a tareas de confirmación geológica, sostuvo que la información obtenida permite mirar el futuro con mayor optimismo e incluso pensar en una eventual ampliación de la operación.
Uno de los aspectos más relevantes de esta etapa es el proceso de búsqueda de financiamiento. Gregorio confirmó que la empresa ya mantiene conversaciones con numerosos potenciales inversores internacionales, quienes reciben de manera periódica los avances técnicos del proyecto. La expectativa de la compañía es avanzar en las negociaciones durante los próximos meses para cumplir con el objetivo de iniciar las primeras obras durante 2027.
En paralelo, PSJ trabaja sobre distintos frentes de infraestructura que serán determinantes para la futura operación. Uno de ellos es la posible integración energética con el proyecto Los Azules, una alternativa que permitiría generar sinergias entre ambos desarrollos y optimizar inversiones en una zona donde varios proyectos cupríferos comienzan a coincidir en sus necesidades de energía e infraestructura.
La logística también ocupa un lugar central dentro de la planificación. Aunque históricamente la salida por los puertos del Pacífico aparece como la alternativa natural para el concentrado de cobre, la empresa mantiene abiertos distintos escenarios y analiza tanto opciones hacia Chile como hacia el Atlántico. Según explicó Gregorio, la decisión dependerá de múltiples variables técnicas, económicas y comerciales, incluyendo el destino final del mineral, los costos logísticos y la disponibilidad de infraestructura.
Quizás una de las definiciones más interesantes del ejecutivo fue su visión sobre el futuro de la región. A su entender, el desarrollo conjunto de proyectos como Los Azules, El Pachón, Altar y PSJ podría transformar el corredor andino entre Mendoza y San Juan en uno de los polos mineros más importantes de Sudamérica durante las próximas décadas, replicando procesos de crecimiento similares a los que experimentaron otras regiones productivas del continente.
Más allá del avance de las perforaciones, PSJ empieza a mostrar señales propias de un proyecto que deja atrás la etapa exploratoria para concentrarse en cómo construir una mina. Ingeniería, financiamiento, infraestructura y alianzas estratégicas son hoy las variables que marcarán el ritmo de una iniciativa que aspira a convertirse en uno de los primeros proyectos cupríferos argentinos en ingresar a producción dentro del nuevo ciclo de inversiones que vive el país.