El Ministerio de Energía y Minas de Perú decidió revocar una autorización vinculada al proyecto Tía María, impulsado por Southern Copper, y ordenó una nueva evaluación técnica y legal. La medida obliga a revisar aspectos clave del desarrollo y vuelve a introducir incertidumbre sobre una iniciativa que durante años ha estado marcada por conflictos sociales y cambios regulatorios.
El proyecto, ubicado en Arequipa, contempla una producción estimada de 120.000 toneladas anuales de cobre y una vida útil cercana a 20 años. Aunque contaba con permiso de construcción otorgado en 2019 y ratificaciones posteriores, la nueva decisión del ministerio plantea que la autorización original no cumplía plenamente con los requisitos administrativos y técnicos, lo que obliga a una reevaluación completa.
La decisión golpea a un desarrollo que Southern Copper había vuelto a impulsar tras señales de reactivación durante 2024. La empresa había actualizado el presupuesto del proyecto hasta aproximadamente US$1.800 millones y lo mantenía dentro de su pipeline estratégico. La nueva revisión introduce dudas sobre los plazos y vuelve a poner el foco en la estabilidad regulatoria del país.
Más allá del caso puntual, Tía María funciona como un termómetro del clima de inversión minera en Perú. El proyecto resume varios de los desafíos estructurales del país: conflictividad social, necesidad de nuevas inversiones cupríferas y tensiones regulatorias. La nueva evaluación determinará si el desarrollo puede retomar su curso o si suma un nuevo capítulo a una larga historia de postergaciones.