El Ministerio de Energía y Minas del Perú insistió en una idea que viene ganando espacio en la narrativa oficial del sector: la minería no debe limitarse a extraer recursos, sino convertirse en una herramienta de desarrollo territorial. Durante una reunión con representantes de Apucorp, el ministro Waldir Ayasta remarcó que el país necesita inversiones competitivas, pero también social y ambientalmente responsables, capaces de integrarse a las demandas locales y generar valor compartido.
En ese marco, el proyecto Crespo, en Chumbivilcas, apareció como un caso de referencia para una mediana minería que busca crecer bajo criterios de sostenibilidad, innovación tecnológica y diálogo territorial. La señal política es clara: Perú intenta sostener su atractivo para la inversión, pero con un discurso más explícito sobre gobernanza, inclusión y cierre de brechas regionales.