La minería volvió a mostrar su peso sobre el desempeño de la economía chilena. El Producto Interno Bruto de Chile cayó 0,2% interanual durante el segundo trimestre de 2026, y el retroceso de la actividad minera fue el principal factor detrás del resultado negativo.
De acuerdo con las Cuentas Nacionales publicadas por el Banco Central de Chile, la economía acumula así dos trimestres consecutivos de contracción, después de que el PIB del primer trimestre fuera revisado a una caída del 0,3%.
Sin embargo, el comportamiento de la economía muestra una diferencia considerable cuando se separa la minería del resto de las actividades.
Mientras el PIB general retrocedió 0,2%, el PIB no minero creció 0,7%, impulsado particularmente por los servicios personales y el comercio, que avanzaron 2,4% en ambos casos. En términos desestacionalizados, la actividad económica total se mantuvo sin variaciones frente al trimestre anterior.
El cobre explica buena parte de la caída minera
La actividad minera registró una contracción interanual del 6,4%, convirtiéndose en el principal componente negativo del trimestre.
La baja estuvo concentrada fundamentalmente en la extracción de cobre, afectada por una combinación de menores leyes minerales en yacimientos maduros y paradas programadas de mantenimiento en algunas de las principales operaciones del país.
El comportamiento vuelve a poner en evidencia la incidencia que tienen las grandes operaciones cupríferas sobre la economía chilena. Una disminución de los volúmenes físicos de producción no solamente impacta sobre el desempeño sectorial, sino que termina trasladándose hacia otros indicadores nacionales.
En este caso, la menor producción también alcanzó al comercio exterior.
Las exportaciones totales de Chile disminuyeron 2,1%, una caída explicada principalmente por menores envíos de concentrados y cátodos de cobre.
Litio, oro y plata muestran la otra cara de la minería
El desempeño negativo no fue homogéneo dentro de toda la actividad minera.
Mientras el cobre retrocedió, el resto del sector mostró una evolución positiva, particularmente por una mayor producción de litio asociada con mejoras operacionales y mayores concentraciones de mineral en el Salar de Atacama.
También realizaron un aporte positivo el oro y la plata, favorecidos por la entrada en régimen de un nuevo yacimiento durante 2025.
El resultado muestra así dos velocidades dentro de la minería chilena: la caída de su principal producto fue suficientemente profunda para llevar al sector completo a terreno negativo, pese al mejor desempeño observado en otros minerales.
Energías renovables impulsan al sector eléctrico
La actividad de electricidad, gas, agua y gestión de desechos tuvo un comportamiento diferente y creció 1,7% durante el período.
El resultado estuvo impulsado por un mayor valor agregado en generación eléctrica asociado con una creciente penetración de energía solar y eólica, que permitió reducir los costos marginales de producción.
Sin embargo, la menor disponibilidad hídrica obligó a incrementar el despacho de generación térmica a carbón, mientras que la distribución de gas disminuyó debido a una menor regasificación de GNL.
La construcción tampoco logró compensar el desempeño minero. El sector cayó 3,2% interanual, afectado por la disminución de las obras de ingeniería tras la finalización de grandes inversiones vinculadas con infraestructura minera y plantas desalinizadoras.
A pesar de la contracción del PIB, el Ingreso Nacional Bruto Disponible Real aumentó 1,3%, beneficiado por términos de intercambio favorables asociados con las elevadas cotizaciones internacionales del cobre.
Los resultados del segundo trimestre vuelven así a mostrar una característica estructural de la economía chilena: el comportamiento del cobre tiene capacidad suficiente para modificar el desempeño agregado del país.
Con una minería cayendo 6,4% frente a un PIB no minero creciendo 0,7%, el segundo trimestre ofrece una imagen particularmente clara de esa dependencia. Mientras litio, oro y plata avanzaron, la menor producción de cobre terminó inclinando el resultado sectorial y contribuyendo decisivamente a que la economía chilena cerrara nuevamente en terreno negativo.