Challenger Gold Limited dio un nuevo paso en su estrategia de acceso a los mercados de capitales internacionales al comenzar a cotizar en el OTCQX Best Market, uno de los segmentos del mercado extrabursátil estadounidense destinado a compañías internacionales que cumplen determinados requisitos financieros, de gobierno corporativo y divulgación de información.
La compañía australiana llega al OTCQX después de negociar previamente en el OTCQB Venture Market. Desde ahora, sus acciones se identifican en Estados Unidos mediante el símbolo CLLEF, mientras mantiene su cotización principal bajo el ticker CEL en la Australian Securities Exchange (ASX).
El movimiento amplía las alternativas disponibles para negociar los títulos de Challenger fuera de Australia y facilita a los inversores estadounidenses el acceso a las cotizaciones e información financiera de la compañía a través del mercado OTC.
Pero el cambio bursátil se produce además en un momento particular para la empresa: Hualilán, su principal proyecto argentino, avanza simultáneamente en exploración, evaluación de recursos y preparación de una futura operación productiva.
Un proyecto de 2,8 millones de onzas de oro equivalente
Hualilán está ubicado en la provincia de San Juan, aproximadamente 120 kilómetros al norte-noroeste de la capital provincial, y Challenger controla un paquete de concesiones que cubre alrededor de 600 kilómetros cuadrados.
De acuerdo con la estimación actualizada en marzo de 2023 citada por la fuente, el proyecto cuenta con un recurso mineral de 2,8 millones de onzas de oro equivalente, incluyendo un núcleo de 1,6 millones de onzas con una ley de 5,0 gramos por tonelada de AuEq.
La escala del trabajo exploratorio también muestra el grado de conocimiento que Challenger fue construyendo sobre el depósito.
Hasta el momento se realizaron más de 900 perforaciones y aproximadamente 220.000 metros de perforación, principalmente diamantina, como parte de las campañas destinadas a explorar y evaluar Hualilán.
Casposo como puente hacia una operación propia
Uno de los elementos más interesantes de la estrategia de desarrollo es que Challenger no pretende esperar necesariamente a contar con una planta propia para comenzar a procesar material de Hualilán.
La compañía aseguró capacidad para procesar 150.000 toneladas anuales durante tres años en la planta de Casposo, también ubicada en San Juan. El acuerdo representa una capacidad contratada total de 450.000 toneladas.
La utilización de infraestructura existente plantea una estrategia de desarrollo escalonado: comenzar a generar producción y flujo de caja mediante procesamiento por terceros y, posteriormente, avanzar hacia una instalación propia para Hualilán.
El esquema permite separar parcialmente dos momentos del desarrollo. Por un lado, una etapa inicial apoyada en capacidad instalada ya disponible en la provincia; por otro, el proyecto de mayor escala que requerirá desarrollar su propia infraestructura de procesamiento.
Mercado de capitales y desarrollo minero avanzan en paralelo
El ingreso al OTCQX no modifica la cotización principal de Challenger en Australia, pero incorpora una nueva vía de acceso para inversores del mercado estadounidense en un momento en que la compañía necesitará continuar financiando el desarrollo de su principal activo argentino.
La coincidencia entre ambos procesos resulta relevante: Hualilán comienza a transitar desde una historia dominada fundamentalmente por exploración y crecimiento de recursos hacia otra donde aparecen decisiones vinculadas con producción, procesamiento y generación de flujo de caja.
El acuerdo con Casposo ofrece una alternativa para avanzar sin esperar desde el comienzo a la construcción de toda la infraestructura definitiva, mientras el acceso al OTCQX amplía la exposición de Challenger ante una base adicional de inversores.
Para Hualilán, el nuevo mercado estadounidense es por eso una pieza financiera dentro de una transformación más amplia. Con 2,8 millones de onzas de oro equivalente en recursos, más de 220.000 metros perforados y capacidad de procesamiento ya contratada en San Juan, el proyecto comienza a combinar desarrollo técnico con una estrategia destinada a acercarlo progresivamente a la producción.