Perú
02 de Noviembre de 2026

El Niño pone en alerta a la minería sudamericana: 58 operaciones en riesgo en Perú y dificultades productivas en Chile y Argentina

El fenómeno de El Niño vuelve a representar un desafío para la actividad minera en América del Sur. En Perú, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) identificó 58 unidades mineras con depósitos de relaves expuestos a riesgos hidrometeorológicos en 14 regiones. En Chile, los temporales de 2026 provocaron interrupciones en operaciones cupríferas, mientras que en Argentina las nevadas afectaron los accesos a proyectos de alta montaña y obligaron a reprogramar campañas de exploración. Los episodios ponen de relieve la importancia de la planificación climática, la seguridad de las instalaciones y la continuidad logística del sector.
El Niño pone en alerta a la minería sudamericana: 58 operaciones en riesgo en Perú y dificultades productivas en Chile y Argentina

La actividad minera sudamericana enfrenta un escenario de creciente preocupación ante las condiciones meteorológicas asociadas con el fenómeno de El Niño, cuyos efectos pueden comprometer la seguridad de instalaciones, la infraestructura y la continuidad de diferentes operaciones.

Perú, Chile y Argentina presentan situaciones distintas, determinadas por sus características geográficas, la ubicación de los yacimientos y el tipo de actividad desarrollada.

En Perú, la principal alerta está relacionada con la estabilidad de los depósitos de relaves y la posibilidad de que precipitaciones intensas generen consecuencias ambientales.

En Chile, los eventos meteorológicos extremos registrados durante 2026 ya provocaron interrupciones productivas y daños en infraestructura vinculada con la minería del cobre.

En Argentina, las principales dificultades documentadas se concentraron en los accesos a proyectos cordilleranos, especialmente en San Juan, donde la acumulación de nieve modificó los cronogramas de exploración.

Aunque los impactos son diferentes, los tres casos muestran la importancia de anticipar los riesgos climáticos y adaptar la planificación minera a escenarios meteorológicos adversos.

Perú identificó 58 unidades mineras expuestas a riesgos hidrometeorológicos

El Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) de Perú identificó 58 unidades mineras con depósitos de relaves expuestos a riesgos hidrometeorológicos.

Las instalaciones se distribuyen en 14 regiones del país y presentan condiciones que requieren atención ante la posibilidad de lluvias superiores a los registros habituales.

El relevamiento se concentra en los riesgos que las precipitaciones intensas pueden representar para las estructuras de almacenamiento de residuos mineros.

Entre las situaciones consideradas se encuentran los posibles desbordamientos de depósitos, las afectaciones de los diques de contención y los cambios en las condiciones geotécnicas de las instalaciones.

La identificación de estas unidades no significa que se hayan producido fallas estructurales o incidentes ambientales.

Se trata de operaciones que requieren seguimiento y medidas preventivas frente a escenarios meteorológicos potencialmente adversos.

Las 14 regiones peruanas bajo seguimiento

Las unidades mineras identificadas por OEFA se encuentran distribuidas en diferentes sectores del territorio peruano.

Las regiones comprendidas en el relevamiento son La Libertad, Cajamarca, Áncash, Lima, Huánuco, Pasco, Junín, Huancavelica, Ica, Ayacucho, Apurímac, Puno, Arequipa y Moquegua.

La amplitud territorial del relevamiento muestra que la preocupación no se limita a un único distrito minero.

Las diferencias geográficas entre las regiones también implican condiciones de exposición distintas.

En algunas áreas, el principal riesgo puede estar asociado con lluvias intensas y escorrentías superficiales.

En otras, las características del terreno y la ubicación de las instalaciones pueden influir sobre la estabilidad de las estructuras.

Las autoridades peruanas no difundieron los nombres de las operaciones ni de las empresas comprendidas en el relevamiento.

Por lo tanto, no es posible atribuir públicamente la alerta a compañías específicas a partir de la información disponible.

El riesgo de desbordamientos y contaminación de cursos de agua

Una de las principales preocupaciones está relacionada con el comportamiento de los depósitos de relaves durante períodos de precipitaciones intensas.

Estas instalaciones almacenan materiales residuales provenientes de los procesos de tratamiento de minerales.

Su funcionamiento requiere sistemas de contención, control y monitoreo que permitan mantener condiciones adecuadas de estabilidad.

Las lluvias extraordinarias pueden incrementar la cantidad de agua presente en determinadas instalaciones y modificar las condiciones del terreno.

Entre los escenarios de riesgo identificados se encuentran el desbordamiento de depósitos y las posibles afectaciones de las estructuras de contención.

También existe preocupación por el eventual transporte de componentes presentes en los residuos mineros hacia cursos de agua superficiales o subterráneos.

El desplazamiento de metales pesados podría comprometer ecosistemas acuáticos y fuentes de abastecimiento utilizadas por comunidades y actividades agrícolas.

Estos efectos corresponden a riesgos potenciales, no a incidentes confirmados en las 58 unidades identificadas.

OEFA solicitó planes de contingencia y prepara inspecciones

Ante el escenario climático previsto, el organismo ambiental peruano solicitó a los titulares mineros información sobre sus planes de contingencia.

El objetivo es conocer las medidas implementadas para prevenir o reducir los riesgos asociados con precipitaciones intensas.

OEFA también contempla inspecciones en instalaciones consideradas críticas, monitoreos periódicos y revisión de informes técnicos relacionados con los depósitos de relaves.

Estas acciones buscan fortalecer el seguimiento de las estructuras y verificar las condiciones de prevención existentes.

La anticipación resulta especialmente importante en instalaciones donde un evento meteorológico puede generar consecuencias que excedan el perímetro de una operación minera.

La capacidad de respuesta dependerá tanto de las condiciones de cada depósito como de la implementación efectiva de las medidas preventivas.

Perú prevé lluvias superiores a los valores históricos hasta marzo de 2027

Los pronósticos oficiales citados en el relevamiento anticipan condiciones de precipitación superiores a los promedios históricos en diferentes sectores de Perú.

Para el período que se extiende hasta marzo de 2027, se esperan lluvias por encima de lo habitual en áreas de la costa norte, centro y sur, además de sectores de la sierra centro-occidental.

En contraste, determinadas zonas de la sierra centro-oriental y sur-occidental podrían registrar déficits hídricos.

Esta combinación plantea desafíos diferentes para la actividad minera.

Las precipitaciones intensas pueden afectar caminos, depósitos de residuos, instalaciones y sistemas de transporte.

Por su parte, la escasez de agua puede generar restricciones para los procesos productivos y para el abastecimiento de comunidades cercanas.

Por ello, los riesgos climáticos no se limitan a los episodios de lluvia extrema.

También incluyen la posibilidad de períodos secos que condicionen la disponibilidad de recursos hídricos.

Alerta por El Niño Costero

La información meteorológica citada por las autoridades peruanas mantiene una alerta relacionada con El Niño Costero.

El escenario contempla la posibilidad de que el fenómeno alcance una magnitud extraordinaria hasta febrero de 2027.

Para el período comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027 se anticipan precipitaciones superiores a los valores normales en sectores de la costa y de la vertiente occidental de los Andes.

Estas previsiones representan escenarios meteorológicos y no permiten determinar con certeza qué instalaciones sufrirán afectaciones.

Sin embargo, ofrecen información relevante para la planificación preventiva.

En el caso de la minería, la preparación debe considerar las condiciones de los caminos, los sistemas de drenaje, las estructuras de almacenamiento y la disponibilidad de recursos para responder ante emergencias.

Chile ya registró interrupciones en operaciones de cobre

A diferencia de Perú, donde la alerta actual está concentrada en riesgos potenciales sobre los depósitos de relaves, Chile registró interrupciones operativas durante 2026.

Entre el 15 y el 21 de julio, un temporal afectó las regiones de Atacama y Coquimbo, dos territorios relevantes para la producción cuprífera chilena.

El episodio combinó precipitaciones intensas en sectores de menor altitud con nevadas significativas en la alta cordillera.

Las condiciones meteorológicas dificultaron el funcionamiento de diferentes instalaciones y afectaron infraestructura necesaria para sostener la producción.

Un análisis de CRU Group identificó 16 operaciones de cobre en las regiones afectadas que enfrentaron posibles interrupciones.

Entre las compañías y operaciones consideradas se encontraban Caserones, Los Pelambres y Carmen de Andacollo.

Caserones sufrió daños en su infraestructura eléctrica

Uno de los casos más relevantes fue Caserones, operación de cobre vinculada con Lundin Mining.

La mina permaneció fuera de servicio durante varias semanas debido a daños registrados en la infraestructura de transmisión eléctrica.

El episodio muestra cómo un evento climático puede afectar una operación incluso cuando el principal problema no se encuentra directamente en el proceso de extracción.

La continuidad productiva depende de una red de instalaciones y servicios que incluye energía, caminos, transporte y comunicaciones.

Cuando alguno de estos componentes resulta afectado, la recuperación puede requerir trabajos adicionales antes de restablecer las condiciones normales de funcionamiento.

En Caserones, las dificultades estuvieron asociadas con la infraestructura necesaria para garantizar el suministro eléctrico.

Los Pelambres y Carmen de Andacollo también registraron suspensiones

Las condiciones meteorológicas adversas también afectaron a Los Pelambres, operación de Antofagasta Minerals, y a Carmen de Andacollo, perteneciente a Teck.

Ambas registraron suspensiones parciales durante el temporal.

Los episodios reflejan la exposición de diferentes operaciones cupríferas a eventos meteorológicos intensos.

CRU Group advirtió que la recuperación de los niveles habituales de producción puede extenderse más allá del momento en que una mina retoma sus actividades.

La reapertura de caminos, la remoción de nieve y la reparación de instalaciones pueden demandar tiempo adicional.

También pueden producirse demoras para recuperar los ritmos normales de extracción y procesamiento.

Por ello, el impacto económico de un temporal no siempre se limita a los días de paralización inicial.

La logística y los puertos también enfrentan riesgos

Los efectos de los eventos meteorológicos extremos no se limitan al interior de los yacimientos.

En el norte de Chile, los aluviones pueden afectar caminos y sistemas de abastecimiento de agua.

Las condiciones adversas en la costa también pueden dificultar las operaciones portuarias y el despacho de concentrados minerales.

Esto representa un desafío para una industria que depende de redes logísticas extensas.

El transporte de insumos hacia las minas y la salida de productos hacia los mercados internacionales requieren infraestructura disponible y condiciones operativas seguras.

Las interrupciones pueden generar demoras y mayores exigencias de coordinación.

En este contexto, la planificación de alternativas logísticas adquiere importancia para reducir la exposición de las operaciones a eventos meteorológicos.

Argentina: las nevadas modificaron los cronogramas de exploración

En Argentina, los impactos documentados durante 2026 estuvieron relacionados principalmente con la accesibilidad a proyectos de alta montaña.

La provincia de San Juan registró nevadas que afectaron la planificación de las campañas de exploración.

La acumulación de nieve en sectores cordilleranos dificultó el ingreso de equipos y trabajadores a determinados proyectos.

Durante un encuentro organizado por la Cámara Minera de San Juan, representantes de Vicuña, Altar y Los Azules expusieron las dificultades operativas que enfrentaron.

Uno de los principales desafíos fue garantizar condiciones seguras para utilizar los caminos de acceso antes de retomar las perforaciones.

La situación obligó a revisar cronogramas y adaptar los programas previstos.

Vicuña redujo su objetivo de perforación

En el proyecto Vicuña, las condiciones de acceso llevaron a reprogramar las actividades para noviembre.

La compañía también modificó su objetivo de perforación.

La meta inicialmente prevista era de 65.000 metros, pero fue reducida a 55.000 metros.

Esto representa una disminución de 10.000 metros, equivalente a aproximadamente el 15,4% del programa original.

La modificación refleja el impacto que las condiciones meteorológicas pueden tener sobre los trabajos exploratorios.

En proyectos de alta montaña, las campañas dependen de períodos en los que los caminos y las instalaciones permiten desarrollar actividades de manera segura.

Cuando estas ventanas operativas se reducen, las empresas pueden verse obligadas a modificar sus programas.

La reducción anunciada corresponde al objetivo de perforación y no permite, por sí sola, establecer consecuencias sobre los recursos minerales del proyecto.

Altar y Los Azules también reprogramaron actividades

El proyecto Altar también enfrentó dificultades para definir el comienzo de su campaña exploratoria.

Según la información presentada por representantes del sector, todavía no se había establecido una fecha de inicio para el programa previsto de 15.000 metros de perforación.

Por su parte, Los Azules postergó los trabajos en alta montaña hasta comienzos de 2027.

Estas decisiones muestran que las condiciones meteorológicas pueden afectar a proyectos con diferentes características y etapas de desarrollo.

La necesidad de habilitar caminos y garantizar condiciones seguras para el traslado de equipos constituye un factor determinante.

Las demoras también pueden requerir ajustes en la contratación de servicios y en la organización de las campañas.

El paso Cristo Redentor estuvo cerrado durante 34 días

Las dificultades climáticas también alcanzaron a la infraestructura de conexión entre Argentina y Chile.

Durante agosto, el paso internacional Cristo Redentor permaneció cerrado durante 34 días debido a intensas nevadas y fuertes vientos.

La interrupción afectó el transporte de cargas entre ambos países y dejó a cientos de camiones varados.

El episodio mostró la vulnerabilidad de determinados corredores logísticos frente a condiciones meteorológicas extremas.

Para la actividad minera, las conexiones internacionales pueden resultar importantes para el abastecimiento de equipos, insumos y materiales.

También pueden formar parte de las rutas utilizadas para transportar productos hacia instalaciones industriales y puertos.

Por ello, las interrupciones prolongadas requieren planificación logística y coordinación entre diferentes actores.

Los riesgos cordilleranos requieren medidas preventivas

En San Juan, las nevadas y precipitaciones intensas pueden aumentar la exposición a crecidas, aludes, desprendimientos y deslizamientos.

Estos fenómenos representan riesgos para los caminos de acceso y para el traslado de trabajadores y equipos.

La seguridad de las rutas constituye una condición fundamental para desarrollar actividades en alta montaña.

Las compañías necesitan evaluar las condiciones meteorológicas y del terreno antes de habilitar determinados sectores.

También deben considerar la disponibilidad de equipos y servicios para responder ante eventuales emergencias.

La planificación de campañas de exploración requiere contemplar estos factores, especialmente cuando los proyectos se encuentran en áreas de difícil acceso.

Tres países, riesgos diferentes

Los casos de Perú, Chile y Argentina muestran que los efectos asociados con El Niño no son uniformes.

En Perú, la principal preocupación actual está vinculada con la seguridad de los depósitos de relaves y la protección de los recursos hídricos.

En Chile, los temporales de 2026 provocaron interrupciones en operaciones cupríferas y afectaron infraestructura de suministro.

En Argentina, las nevadas condicionaron los accesos a proyectos de alta montaña y modificaron los calendarios de exploración.

Estas diferencias son importantes para interpretar correctamente el alcance de la situación.

No existen datos en la información disponible que permitan afirmar que Argentina enfrenta una afectación generalizada de su producción minera.

Tampoco corresponde presentar las 58 unidades identificadas en Perú como operaciones donde ya se hayan producido incidentes ambientales.

Cada caso requiere analizar los riesgos y las consecuencias efectivamente documentadas.

La adaptación climática gana importancia para la minería

La evolución de los eventos meteorológicos extremos plantea desafíos para la planificación de las operaciones mineras sudamericanas.

La seguridad de los depósitos de relaves, el mantenimiento de caminos y la disponibilidad de energía y agua constituyen componentes importantes para garantizar la continuidad de las actividades.

También resulta relevante contar con alternativas de abastecimiento y mecanismos de respuesta ante interrupciones.

En proyectos de alta montaña, la planificación debe considerar las condiciones de acceso y la duración de las temporadas operativas.

En operaciones productivas, los sistemas de contingencia deben contemplar la posibilidad de interrupciones que afecten diferentes etapas del proceso.

El seguimiento meteorológico y la evaluación periódica de la infraestructura forman parte de las herramientas disponibles para anticipar riesgos.

Un desafío regional para los próximos meses

La alerta sobre 58 unidades mineras en Perú, las interrupciones registradas en operaciones de cobre de Chile y las demoras en proyectos de exploración argentinos muestran la importancia que tienen las condiciones climáticas para la industria minera.

Los pronósticos para los próximos meses mantienen la atención sobre posibles precipitaciones intensas y otros eventos meteorológicos adversos.

Para las compañías, el desafío consiste en anticipar sus consecuencias y adaptar las actividades a las condiciones de cada territorio.

La protección de los recursos hídricos, la seguridad de los trabajadores y la continuidad de las operaciones constituyen prioridades diferentes, pero relacionadas.

El fenómeno de El Niño vuelve a colocar la gestión del riesgo climático en la agenda minera sudamericana. Aunque sus efectos varían entre Perú, Chile y Argentina, los episodios recientes muestran que la preparación de instalaciones, caminos y sistemas logísticos será determinante para reducir las consecuencias de futuros eventos meteorológicos.


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