La minería continúa consolidándose como uno de los principales motores de la economía peruana. El Instituto Peruano de Economía (IPE) elevó sus proyecciones de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) hasta 3,3% para 2026 y 3,4% para 2027, apoyado en una recuperación de la inversión privada y en un contexto internacional favorable para los metales. Sin embargo, el organismo advirtió que ese desempeño también refleja una creciente dependencia de los ingresos extraordinarios provenientes del sector minero.
Las nuevas estimaciones fueron presentadas durante el seminario Escenario Económico 2026-2027: Proyecciones al inicio del nuevo gobierno, donde el IPE destacó que la economía peruana creció un 3,2% entre enero y mayo de este año. Buena parte de ese desempeño estuvo impulsado por una inversión privada que habría aumentado un 14,4%, favorecida por proyectos de infraestructura, construcción y minería.
A partir de ese escenario, el instituto revisó al alza sus previsiones tanto para este año como para 2027. Además, proyecta que la inversión privada crecerá un 12,8% durante 2026 y un 11,5% el próximo año, respaldada por una mayor confianza empresarial y por los elevados precios internacionales de los minerales. También prevé una expansión sostenida del consumo privado, impulsada por la recuperación del empleo formal.
No obstante, el informe también plantea una advertencia relevante. El IPE sostiene que el cumplimiento de las metas fiscales dependerá en gran medida del aporte extraordinario que hoy realiza la minería. Entre enero de 2024 y junio de 2026, la recaudación proveniente del sector prácticamente se duplicó, pasando de representar el 1,5% al 2,7% del PBI, gracias al buen desempeño de los precios internacionales de los minerales. Sin esos recursos adicionales, el déficit fiscal se acercaría al 3% del PBI, superando ampliamente los objetivos establecidos por el Gobierno.
El organismo también identifica riesgos que podrían modificar este escenario. Entre ellos sobresale la posibilidad de un Fenómeno El Niño Costero de fuerte intensidad, cuya probabilidad aumentó significativamente durante los últimos meses y que podría afectar la actividad económica, la infraestructura y la producción en distintas regiones del país. A ello se suma la incertidumbre derivada del contexto geopolítico internacional y la posibilidad de mayores presiones inflacionarias vinculadas al incremento de los precios de la energía.
Más allá de las cifras de crecimiento, el informe deja una conclusión de fondo: la minería continúa siendo uno de los pilares sobre los que se sostiene la economía peruana. Su capacidad para generar divisas, atraer inversiones y fortalecer la recaudación fiscal explica buena parte del dinamismo que hoy muestran los indicadores macroeconómicos. Al mismo tiempo, esa realidad plantea el desafío de avanzar en políticas que permitan consolidar nuevas inversiones mineras sin descuidar la diversificación productiva y la estabilidad de las finanzas públicas en el largo plazo.