Mientras el cobre y el litio concentran buena parte de la atención de la industria minera, otro grupo de minerales comienza a ganar protagonismo estratégico a nivel mundial: las tierras raras. Utilizadas en la fabricación de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, equipos electrónicos, sistemas de defensa y tecnologías de alta complejidad, estos elementos se convirtieron en un recurso clave para la transición energética y la seguridad industrial de las principales economías del mundo.
En ese contexto, Chilean Cobalt Corp. anunció la finalización de la Fase 1 del programa de trabajo del proyecto NeoRe, ubicado en el sur de Chile, y confirmó el inicio de una segunda etapa que buscará acelerar la exploración y acercar el proyecto hacia una futura fase de desarrollo. El avance representa un nuevo paso dentro de la estrategia de la compañía para diversificar su cartera hacia los minerales críticos de mayor demanda internacional.
La primera fase permitió cumplir los principales objetivos técnicos previstos en el acuerdo firmado con NeoRe SpA. Entre ellos se destacan la recopilación de información geológica, la elaboración de un modelo preliminar del yacimiento y la evaluación inicial de la continuidad de la mineralización, trabajos que servirán de base para las próximas etapas de exploración.
Con esos resultados, la empresa puso en marcha la Fase 2, que contempla una ampliación de las campañas de perforación, nuevos ensayos metalúrgicos, estudios de ingeniería conceptual y el avance de los permisos ambientales necesarios para acercar el proyecto a una futura decisión de inversión. Durante este año ya se completaron cerca de 2.000 metros de perforación, mientras que la compañía identificó 168 objetivos de exploración distribuidos en distintos sectores mineralizados del distrito.
Uno de los avances más relevantes se produce en el área metalúrgica. La planta piloto del proyecto ya logró producir los primeros concentrados de carbonato de tierras raras, que fueron enviados a potenciales socios industriales y compradores en Estados Unidos para realizar pruebas de procesamiento y evaluar su incorporación a futuras cadenas de suministro. El desarrollo de esta etapa resulta especialmente importante porque la capacidad de procesar estos minerales representa uno de los principales desafíos de la industria fuera de Asia.
En paralelo, Chilean Cobalt avanza con estudios de ingeniería para evaluar distintos escenarios de producción, que contemplan capacidades de 5.000 y 10.000 toneladas mensuales, además de definir los equipos que conformarán la futura planta de procesamiento. Al mismo tiempo, continúan las tareas vinculadas a la actualización de las líneas de base ambientales y la planificación de los permisos necesarios para una eventual construcción.
El desarrollo de NeoRe también refleja un cambio que comienza a observarse en la minería chilena. Históricamente identificada con el cobre, la industria empieza a ampliar su mirada hacia otros minerales críticos que tendrán un papel central en las próximas décadas. La creciente demanda mundial de tierras raras abre una oportunidad para que Chile diversifique su producción minera y participe en mercados donde hasta ahora la oferta estuvo fuertemente concentrada.
Más allá del avance técnico del proyecto, NeoRe representa una señal sobre la evolución del sector. La transición energética no dependerá únicamente del cobre o del litio. También requerirá un abastecimiento seguro de tierras raras y otros minerales estratégicos, y proyectos como este comienzan a posicionar a Chile dentro de una competencia global que recién empieza a tomar impulso.