El proyecto Diablillos, uno de los desarrollos de oro y plata más importantes del norte argentino, logró oficialmente su adhesión al Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones (RIGI), en una decisión que vuelve a posicionar a la minería como uno de los sectores centrales dentro de la estrategia económica del Gobierno nacional.
La aprobación, formalizada a través de una resolución del Ministerio de Economía, contempla una inversión total de US$481,7 millones y obliga a ejecutar más de US$352 millones durante los primeros dos años. El proyecto, impulsado por AbraSilver y actualmente controlado por Central Puerto a través de su subsidiaria Proener, prevé iniciar operaciones en 2029 y contempla la construcción de una planta con capacidad de procesamiento de más de 3 millones de toneladas anuales.
El dato tiene varias lecturas importantes. La primera es que Diablillos se convierte en uno de los proyectos mineros más relevantes en ingresar al esquema de incentivos, consolidando al RIGI como una herramienta concreta para acelerar inversiones de gran escala. La segunda es el perfil del grupo inversor: que una empresa históricamente vinculada al sector energético como Central Puerto profundice su presencia minera refleja cómo los grandes jugadores argentinos empiezan a mirar al sector como una apuesta estratégica de largo plazo.
También aparece un punto clave para el ecosistema local. Según la presentación aprobada por Economía, el 55% de la inversión destinada a proveedores, obras e infraestructura será ejecutada con participación de empresas locales, muy por encima del mínimo exigido por el régimen. En una provincia donde la discusión sobre el impacto real de la minería sobre las pymes y el empleo viene creciendo, ese dato adquiere peso político y económico.
Diablillos además llega en un momento donde el Gobierno busca acelerar la aprobación de proyectos dentro del RIGI. Hasta ahora, el régimen recibió 36 solicitudes por US$97.000 millones y ya aprobó 15 proyectos por más de US$28.500 millones. En paralelo, el Ministerio de Economía anticipó una nueva etapa de expansión del esquema bajo el denominado “Súper RIGI”, con el objetivo de atraer todavía más inversiones en sectores estratégicos.
Más allá del caso puntual, la aprobación de Diablillos deja una señal fuerte hacia el mercado: los proyectos que logren combinar escala, avance técnico y compromiso de inversión empiezan a encontrar una vía más clara para desarrollarse en Argentina. En un contexto donde el país busca transformarse en un jugador relevante en minería, este tipo de decisiones empiezan a definir si el potencial finalmente puede traducirse en producción real.