Antofagasta Minerals mostró un resultado que, a primera vista, parece contradictorio: menos producción, pero mucha más eficiencia. Durante el primer trimestre de 2026, la compañía produjo 143.000 toneladas de cobre, un 8% menos interanual, pero logró reducir sus costos netos en un 30%.
La clave estuvo en los subproductos. El aumento en la producción y precios de oro y molibdeno permitió compensar la caída en volumen de cobre y empujar el costo neto de caja hasta US$1,08 por libra.
Sin embargo, el dato fino muestra otra realidad: el costo antes de créditos por subproductos subió casi 17%, reflejando presión en la estructura operativa. Es decir, la eficiencia actual depende en gran medida del mix de producción, no solo de mejoras estructurales.
La compañía espera revertir parcialmente esta dinámica en los próximos trimestres, con una recuperación en leyes de mineral y mayores tasas de procesamiento, especialmente en Los Pelambres.
El mensaje que deja el trimestre es claro: en un escenario de costos crecientes, los subproductos se consolidan como una variable clave para sostener márgenes.