La aprobación legislativa del proyecto San Jorge no es solo una votación: es el momento en que Mendoza decidió salir de su propio laberinto y reabrir la puerta a una actividad que llevaba más de una década paralizada. Lo que ocurrió en la Cámara de Diputados reconfigura la discusión minera en Argentina y redefine el futuro económico de una provincia que, durante años, osciló entre el potencial geológico y la resistencia social.