El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, anunció desde Houston, en el marco de un evento organizado por el IAPG en el Club del Petróleo, que la empresa se desprenderá de todos sus yacimientos convencionales durante el 2025. Esta decisión estratégica marca un punto de inflexión en la historia de la compañía y responde a su objetivo de invertir exclusivamente en Vaca Muerta a partir de 2026.
Una estrategia de transformación: el fin de los convencionales
Desde el año pasado, YPF ha estado avanzando en su proceso de desinversión en campos maduros, a través del Proyecto Andes, que contemplaba la venta de 55 yacimientos en Mendoza, Neuquén, Río Negro y Chubut. Ahora, la petrolera redobla la apuesta y busca desprenderse de sus últimos 10 bloques convencionales, con el objetivo de destinar su inversión futura únicamente a la explotación no convencional en Vaca Muerta.
En el caso de Santa Cruz y Tierra del Fuego, el traspaso de los activos no será a través de ventas, sino mediante un esquema de reversión directa a las provincias, lo que significa que la estatal Fomicruz tomará el control de los yacimientos en Santa Cruz. Posteriormente, las autoridades locales buscarán nuevos operadores privados que asuman la producción y explotación de los recursos.
Vaca Muerta: el pilar de la nueva YPF
El cambio de estrategia responde a la apuesta de YPF por maximizar su producción de shale oil y shale gas, concentrando sus esfuerzos en la formación Vaca Muerta, considerada una de las reservas de hidrocarburos no convencionales más importantes del mundo.
En este marco, la compañía selló con la gobernación de Neuquén, liderada por Rolando Figueroa, la adjudicación de cuatro nuevas concesiones no convencionales (CENCH) en Vaca Muerta. Como parte de este acuerdo, YPF comprometió inversiones por 20.000 millones de dólares en los próximos años, reforzando su rol clave en el crecimiento del sector energético argentino.
El desarrollo de Vaca Muerta es fundamental para la estrategia del gobierno nacional, que apuesta a que Argentina aumente sus exportaciones de petróleo y gas, generando un superávit comercial energético a partir de 2026. La construcción del oleoducto Vaca Muerta Sur será clave para esta transformación, facilitando la exportación de crudo desde la formación neuquina hacia el mercado internacional.
Impacto y desafíos de la nueva estrategia de YPF
La decisión de abandonar los yacimientos convencionales marca un cambio estructural en la identidad de YPF, alejándola de su rol histórico de operador de hidrocarburos convencionales para convertirla en una petrolera enfocada únicamente en Vaca Muerta.
Este giro, si bien está alineado con la estrategia de expansión de la producción no convencional y la exportación de crudo, plantea incertidumbres sobre el futuro de los yacimientos convencionales en provincias como Mendoza, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Empresas privadas como Pecom, Capsa y Crown Point han mostrado interés en adquirir Manantiales Behr, el último bloque convencional de YPF en Chubut, pero aún está por definirse el proceso de traspaso del resto de los activos.
Además, el desafío clave será garantizar que las provincias receptoras de los campos convencionales puedan mantener la actividad productiva sin comprometer empleos ni inversiones. La transferencia de activos, que será el primer proceso de reversión de yacimientos desde la reforma constitucional de 1994, podría generar un nuevo esquema de operación en el sector petrolero argentino, con un mayor protagonismo de los gobiernos provinciales en la gestión de hidrocarburos.
La transformación de YPF en una compañía enfocada exclusivamente en Vaca Muerta marca un punto de quiebre en la historia de la empresa y en el desarrollo del sector energético argentino. Con 20.000 millones de dólares comprometidos en nuevas concesiones en Neuquén, la apuesta es clara: fortalecer a Vaca Muerta como un polo de exportación de hidrocarburos, en un contexto donde el país necesita atraer divisas y consolidar su mercado energético.
Sin embargo, la salida de los yacimientos convencionales plantea desafíos para las provincias, que deberán gestionar la reversión y futura reconcesión de los activos. Empresas privadas ya han mostrado interés, pero la clave estará en garantizar una transición ordenada que no afecte el empleo ni la actividad productiva.
YPF avanza en un nuevo paradigma organizacional, dejando atrás su histórico rol en la producción convencional para convertirse en un referente del shale en la región. Ahora, la compañía enfrenta el reto de hacer de Vaca Muerta el motor energético de Argentina, con la expectativa de aumentar exportaciones y consolidarse en el mercado global.