Argentina
28 de Septiembre de 2026

WIM Argentina pide transformar los compromisos de inclusión en resultados medibles para la minería

La nueva conducción de Women in Mining Argentina plantea que el próximo desafío para la industria no será solamente aumentar el ingreso de mujeres, sino generar condiciones para que puedan permanecer, desarrollar una carrera y acceder a puestos de decisión. Norma Ramiro, presidenta de WIM Argentina, anticipó una agenda 2026-2028 centrada en formación, liderazgo, presencia federal y generación de indicadores que permitan medir los avances concretos de las compañías.
WIM Argentina pide transformar los compromisos de inclusión en resultados medibles para la minería

La minería argentina atraviesa un proceso de expansión que podría generar una demanda creciente de trabajadores técnicos y profesionales durante los próximos años. Para Women in Mining Argentina (WIM Argentina), esa transformación representa también una oportunidad para modificar la participación de las mujeres dentro de una industria históricamente caracterizada por una fuerte presencia masculina.

Pero la discusión ya no pasa únicamente por conseguir que más mujeres ingresen al sector.

En una entrevista con Minería & Desarrollo, la presidenta de WIM Argentina, Norma Ramiro, planteó que uno de los principales desafíos consiste en generar las condiciones necesarias para que quienes se incorporen puedan permanecer, crecer profesionalmente y acceder a mayores responsabilidades.

Formación, planes de carrera, cuidados, infraestructura y organización de los rosters aparecen entre los factores concretos sobre los cuales la organización considera necesario trabajar.

“La permanencia de la mujer en la industria exige entornos de trabajo diseñados para que esto sea sostenible”, señaló Ramiro.

La brecha también aparece en los puestos de decisión

La presidenta de WIM identifica dos momentos diferentes dentro del problema.

El primero continúa siendo el acceso. La formación y el conocimiento de las oportunidades existentes resultan fundamentales para ampliar la cantidad de mujeres que consideran a la minería como una alternativa profesional.

Ramiro remarcó que la actividad necesita una amplia variedad de profesiones y oficios y que todavía resulta necesario derribar la percepción de que determinadas tareas solamente pueden ser realizadas por hombres.

Pero una vez conseguido el ingreso aparece una segunda brecha.

“Una vez en la industria la brecha más pronunciada y compleja se traslada al desarrollo de carrera y el acceso a puestos de decisión”, explicó.

Para WIM, avanzar sobre ese punto requiere establecer planes de desarrollo profesional claros y construir redes de apoyo tanto dentro como fuera de las compañías.

Diseñar los nuevos proyectos desde el comienzo

La expansión de la minería argentina introduce una oportunidad adicional: varios de los grandes proyectos que podrían definir la próxima etapa de la industria todavía deben construir buena parte de sus estructuras operativas y laborales.

Ramiro, quien llega a la presidencia de WIM como representante de Vicuña, sostuvo que esa situación permite incorporar criterios de diversidad desde la planificación inicial.

Entre las alternativas mencionó políticas corporativas inclusivas, ambientes de trabajo considerados desde el diseño de los campamentos y programas de contratación local desde la etapa de construcción.

WIM trabaja además mediante su equipo de Género y Diversidad en el desarrollo de políticas vinculadas con estas cuestiones y en una Guía para la Construcción de Campamentos Inclusivos.

El planteo implica que las condiciones laborales no sean abordadas únicamente después de que una operación esté funcionando, sino que formen parte de las decisiones tomadas durante la planificación.

Una agenda federal para las provincias mineras

Otro de los objetivos de la nueva gestión será profundizar la presencia territorial de WIM.

La organización cuenta con integrantes pertenecientes a compañías mineras y proveedoras de diferentes provincias y pretende ampliar la articulación con instituciones provinciales, universidades y empresas mediante iniciativas de formación, mentoría y vinculación profesional.

El desafío es que las oportunidades generadas por el crecimiento de la actividad alcancen efectivamente a mujeres ubicadas en provincias como San Juan, Salta, Jujuy, Catamarca y Santa Cruz, entre otras jurisdicciones donde se concentra la minería argentina.

Esta dimensión territorial adquiere importancia porque buena parte de la nueva demanda laboral se generará precisamente alrededor de los proyectos ubicados lejos de los principales centros urbanos del país.

La formación debe comenzar antes de la contratación

La agenda 2026-2028 también coloca a la formación de nuevos talentos entre sus prioridades.

Ramiro considera que el crecimiento proyectado para la minería argentina incrementará la necesidad de perfiles técnicos y profesionales y abre una oportunidad para aumentar la participación femenina.

Pero el trabajo, sostiene, debe comenzar antes de que exista una vacante.

“Tenemos que acercar la minería a las escuelas, mostrar la diversidad de perfiles y oportunidades que ofrece y lograr que más jóvenes, especialmente mujeres, puedan verla como una alternativa concreta de desarrollo profesional”.

Esto implica trabajar tanto sobre carreras universitarias como sobre formación técnica y competencias relacionadas con las necesidades reales de las operaciones.

De los compromisos a los indicadores

El punto central de la nueva etapa de WIM aparece finalmente en cómo medir los resultados.

Las 45 empresas miembro participaron de la elección de las nuevas autoridades y Ramiro sostiene que la agenda de diversidad no puede quedar exclusivamente bajo responsabilidad de la organización.

Cada compañía deberá incorporar los objetivos a sus propios procesos y sistemas de gestión.

“El desafío ahora es pasar cada vez más de los compromisos a resultados medibles en toda la cadena de valor minera”.

La intención de la conducción que llegará hasta 2028 es precisamente generar información que permita conocer cuántas mujeres ingresan, cuántas permanecen, cómo evolucionan profesionalmente y dónde continúan existiendo barreras.

En una industria que proyecta incorporar nuevos proyectos, proveedores y trabajadores durante los próximos años, WIM plantea así un cambio de enfoque: que la participación femenina deje de medirse solamente por presencia y comience a analizarse también por permanencia, desarrollo profesional y capacidad de llegar a espacios de decisión.


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