El proyecto Vicuña acaba de dar uno de los pasos más importantes desde su conformación como distrito minero. El Comité Evaluador del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) aprobó formalmente el ingreso de la iniciativa impulsada por BHP y Lundin Mining, consolidando el avance de uno de los desarrollos cupríferos más ambiciosos del mundo.
La aprobación contempla una inversión inicial de US$9.700 millones, aunque las propias compañías estiman que el desembolso total podría acercarse a los US$18.000 millones a medida que avance el desarrollo de las distintas etapas previstas para el distrito. El anuncio confirma además la confianza de los inversores internacionales en uno de los activos que hoy concentra mayor atención dentro del sector minero argentino.
Vicuña integra los yacimientos Josemaría y Filo del Sol, dos de los descubrimientos cupríferos más relevantes realizados en las últimas décadas. Según la Evaluación Económica Preliminar presentada este año, el complejo tiene potencial para producir en promedio 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata por año durante sus primeros 25 años de operación. Las cifras lo ubican entre los proyectos de cobre más importantes que actualmente se encuentran en desarrollo a nivel global.
Las proyecciones económicas también muestran la magnitud del emprendimiento. Se estima que podría generar exportaciones superiores a los US$2.600 millones anuales y crear más de 30.000 puestos de trabajo directos e indirectos entre construcción, operación y actividades asociadas. En una Argentina que busca consolidarse como productor mundial de cobre, Vicuña aparece como una de las iniciativas capaces de cambiar la escala de la industria nacional.
Pero el impacto ya comenzó a sentirse incluso antes de la construcción definitiva. Actualmente el proyecto emplea a más de 2.400 trabajadores en Argentina, de los cuales más del 80% de los empleados directos provienen de San Juan. La incorporación reciente de operadores de maquinaria pesada de Iglesia, Jáchal y Guandacol muestra además cómo las comunidades cercanas empiezan a integrarse a la futura cadena de valor del proyecto.
La aprobación dentro del RIGI convierte a Vicuña en el undécimo proyecto minero en ingresar al régimen y en el cuarto de San Juan, junto a Los Azules, Gualcamayo y la ampliación de Veladero. Más allá del beneficio fiscal, la decisión envía una señal de largo plazo: Argentina empieza a construir las condiciones para transformar su enorme potencial cuprífero en proyectos concretos. Y hoy, ningún proyecto representa mejor esa oportunidad que Vicuña.