El reporte anual de Ernst & Young (EY) sobre riesgos y oportunidades en la minería revela un panorama de transformaciones para 2025. Según el estudio, el capital se posiciona como el riesgo número uno, desplazando a los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza), que ahora ocupan el segundo lugar. Este cambio refleja la urgencia de equilibrar el crecimiento y la inversión en un contexto de creciente demanda de minerales críticos para la transición energética.
Entre los desafíos emergentes, el informe destaca la geopolítica , el agotamiento de recursos y la necesidad de nuevos proyectos. Mientras tanto, cuestiones como la fuerza laboral y la ciberseguridad han perdido relevancia, ya que se consideran parte de las operaciones diarias. Según Teo Yameogo , líder de minería para las Américas en EY, la colaboración y la innovación serán claves para abordar estos retos.
La gestión ambiental sigue siendo un pilar fundamental, con iniciativas globales como el Consejo Internacional de Minería y Metales (ICMM) promoviendo prácticas que detengan la pérdida de biodiversidad. El informe subraya la necesidad de integrar estas prioridades en las estrategias de crecimiento, especialmente en proyectos de gran escala.