La exploración minera en Perú muestra señales claras de recuperación. Según la Cartera de Proyectos de Exploración Minera 2025 del Ministerio de Energía y Minas, el país concentra 80 proyectos activos con una inversión de US$ 727,5 millones, lo que representa un incremento del 40% respecto al año anterior. Aun así, especialistas advierten que el dinamismo actual todavía no es suficiente para asegurar nuevos descubrimientos que permitan sostener el crecimiento de largo plazo.
Durante la presentación del XV Congreso Internacional de Prospectores y Exploradores (proEXPLO 2026), el geólogo César Riofrio, integrante del comité organizador, señaló que los números son positivos, pero no definitivos. “El ritmo de exploración sigue siendo moderado frente a lo que el país necesita para capitalizar plenamente su potencial geológico. No basta con anunciar cifras; necesitamos traducirlas en descubrimientos efectivos y en condiciones de inversión estables”, afirmó.
La actualización de la cartera 2025 muestra una reconfiguración del escenario: los proyectos previstos inicialmente eran 84 por más de US$ 1.039 millones, pero la salida de cuatro iniciativas y ajustes en inversión redujeron el total. Aun así, durante el mismo período se incorporaron 16 nuevos proyectos exploratorios con una inversión adicional de US$ 74 millones, demostrando que el interés del sector continúa activo.
De cara a 2026, el Minem identificó 32 proyectos potenciales con una inversión proyectada de US$ 185,7 millones. Entre los más relevantes se encuentran Michiquillay (US$ 26,2 millones), Falchani (US$ 15 millones), Elida (US$ 15 millones), Colquemayo (US$ 13,5 millones) y Cañón Florida (US$ 13,2 millones). Para Riofrio, esta diversificación es indispensable para sostener la cadena minera: “Sin exploración nueva y viable, no habrá minas nuevas ni ampliaciones. La exploración es la semilla de la minería; sin ella, no hay desarrollo futuro”.
A pesar del repunte, Perú aún está por debajo de los niveles históricos de exploración, que superaban los US$ 1.000 millones anuales. Factores como la burocracia en permisos, los conflictos sociales y la volatilidad internacional siguen siendo desafíos estructurales.
Sin embargo, las perspectivas hacia 2026 son favorables: el país combina proyectos de cobre, oro, litio y minerales críticos alineados con la transición energética global, en un contexto de demanda creciente por metales estratégicos.
Fuente: Latinmining con información de Reporte Minero