El dato más alarmante es que la falta de exploración está acortando la vida útil de los yacimientos, lo que a mediano plazo podría traducirse en una caída en la producción y, por ende, en las exportaciones mineras. Santa Cruz aporta actualmente el 40% de las exportaciones mineras de Argentina, principalmente en oro y plata, pero no tiene acceso a litio o cobre, los minerales que están impulsando la nueva ola de inversiones.
El diagnóstico de Ricci pone en evidencia dos grandes problemas estructurales:
- Falta de diversificación minera: Santa Cruz depende casi exclusivamente de la producción de oro y plata, mientras que provincias del norte avanzan con el desarrollo del litio y el cobre. Si no logra diversificar su matriz minera, podría perder competitividad.
- Dificultades para atraer nuevas inversiones: A pesar de adherirse al RIGI, Ricci afirmó que este esquema no se ajusta a las necesidades de la provincia, ya que sus yacimientos están en una etapa avanzada. Esto sugiere que el gobierno provincial deberá buscar otras herramientas para impulsar nuevas exploraciones y ampliar su cartera de proyectos.
Otro punto clave que expuso Ricci es que Santa Cruz ha quedado aislada dentro del ecosistema minero nacional. Mientras provincias como Salta, Jujuy y Catamarca han formado la Mesa del Litio, o San Juan lidera la Mesa del Cobre, Santa Cruz no ha logrado consolidar una alianza similar en torno al oro y la plata.
El desafío ahora es revertir la caída en exploración con incentivos más ajustados a la realidad provincial, mejorar la infraestructura para reducir costos operativos y fortalecer los vínculos con la industria global para asegurar el desarrollo de nuevos yacimientos.