Mendoza dio un nuevo paso en su estrategia energética al avanzar con la licitación pública de 17 áreas hidrocarburíferas convencionales maduras, de las cuales 12 son de exploración y 5 de explotación. El objetivo es claro: reactivar el convencional, ampliar fronteras productivas y frenar la caída de reservas mediante un modelo más eficiente y diversificado.
Las áreas se concentran mayoritariamente en Malargüe, y el diseño del proceso busca atraer operadores más pequeños, con capacidad técnica y flexibilidad para trabajar activos que fueron dejados de lado por grandes compañías, principalmente YPF. La ministra Jimena Latorre fue clara: la provincia necesita recuperar campañas exploratorias que vuelvan a poner a Mendoza en el radar inversor.
Las concesiones de explotación se otorgarán por 25 años, mientras que las de exploración contemplan períodos escalonados con posibilidad de prórroga. Un punto central es el esquema de regalías: el pliego permite que los oferentes propongan alícuotas según su plan de inversiones, con un piso del 5%, además de incentivos focalizados para reactivar producción.
El proceso despertó interés en petroleras y empresas de servicios, que plantearon consultas técnicas y regulatorias durante el roadshow. Desde el gobierno provincial apuntan a adjudicar todas las áreas durante el primer cuatrimestre de 2026, mientras en paralelo se impulsa el desarrollo de Vaca Muerta Mendocina, con inversiones ya comprometidas por YPF y otros operadores.
El mensaje es consistente con el giro que viene mostrando Mendoza en minería y energía: ordenar reglas, diversificar actores y volver a producir en sectores donde el potencial sigue estando bajo tierra.
Fuente: Latinmining con información de Econojournal