Trece mineros contratistas de la empresa R&R, que presta servicios a Minera Poderosa, fueron hallados sin vida este domingo en un socavón de la provincia de Pataz, La Libertad. Los trabajadores habían sido secuestrados una semana antes por una banda criminal encabezada por el delincuente conocido como “Cuchillo”, que exigía un rescate de 4 millones de soles.
La Policía Nacional encontró los cuerpos maniatados y ejecutados, lo que generó conmoción en la comunidad minera y expuso el fracaso del esquema de seguridad en una zona que, desde hace años, es epicentro de la minería ilegal y la criminalidad organizada.
Minera Poderosa, que denunció el hecho públicamente, afirmó que desde 2020 enfrenta ataques sistemáticos por parte de mafias ilegales que buscan apropiarse de sus operaciones. La compañía reclamó al Estado mayor protección para trabajadores y contratistas, muchos de los cuales están en proceso de formalización.
Este episodio pone en evidencia el creciente vínculo entre minería ilegal y violencia criminal en el corredor minero del norte peruano. El control de socavones por bandas armadas desborda la capacidad de respuesta local y obliga al Estado a revisar su política de formalización y seguridad. Para las empresas con operaciones en zonas conflictivas, esto implica mayores riesgos operativos, pérdida de activos y mayor presión sobre sus estándares ESG.
Fuente: Latinmining con información de Mineria Hoy