La minería peruana continúa mostrando un fuerte dinamismo. Durante los primeros cuatro meses de 2026, las exportaciones del sector superaron los US$21.000 millones, un crecimiento del 56,2% respecto del mismo período del año anterior, según informó el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) durante el cierre del World Mining Congress 2026.
La viceministra de Minas, Gaby Julca, destacó que el resultado refleja el papel cada vez más relevante que ocupa Perú dentro del abastecimiento mundial de minerales esenciales para la transición energética. El desempeño exportador estuvo acompañado además por un crecimiento de la producción cuprífera, que superó las 918.000 toneladas métricas finas, con un incremento interanual del 3,6%.
Los indicadores económicos muestran un escenario igualmente favorable. La inversión minera acumuló US$2.051 millones, con una expansión del 43,5%, mientras que el empleo directo generado por el sector alcanzó más de 278.000 puestos de trabajo, consolidando a la minería como uno de los principales motores de la economía peruana.
El aporte fiscal también mantuvo una tendencia positiva. Los ingresos generados por la actividad minera superaron los S/15.000 millones, mientras que las transferencias por canon, regalías, derecho de vigencia y penalidades alcanzaron más de S/4.100 millones, recursos que posteriormente son distribuidos entre gobiernos regionales y municipales para financiar infraestructura, servicios públicos y obras de desarrollo.
Desde el MINEM señalaron que estos resultados también responden a una agenda orientada a mejorar las condiciones para la inversión, mediante la modernización de procesos administrativos, la digitalización de trámites y el fortalecimiento de la información geológica disponible para nuevos proyectos.
Más allá de las cifras, el balance confirma una tendencia que se viene consolidando durante los últimos años: Perú mantiene su posición como una de las principales potencias mineras del mundo y continúa aprovechando la creciente demanda internacional de cobre y otros minerales críticos. En un escenario donde la transición energética impulsa el consumo de estos recursos, el país aparece bien posicionado para seguir expandiendo su producción y sus exportaciones durante la próxima década.