La planta concentradora de Las Bambas está entrando en una nueva fase operativa. Tras diez años de funcionamiento, el foco dejó de estar solo en volumen y pasó a eficiencia.
La recuperación de cobre pasó de 85% a aproximadamente 91%, resultado de mejoras en molienda y flotación, junto con una gestión más precisa de insumos. El desafío ahora está en la planta de molibdeno, donde aún hay margen de optimización.
Pero el eje estratégico es tecnológico. La operación está renovando sistemas de control y análisis de datos para fortalecer la toma de decisiones en tiempo real. Más trazabilidad, mayor capacidad predictiva y mejor respuesta ante desviaciones operativas.
En un mercado donde el déficit proyectado de cobre presiona a la oferta, subir seis puntos de recuperación no es un detalle técnico: es competitividad pura.
La minería que viene no solo perfora más; procesa mejor y decide más rápido.
Fuente: Latinmining con información de Reporte Minero