La Rioja dio un paso que hasta hace pocos años parecía difícil de imaginar. El gobernador Ricardo Quintela presentó oficialmente el Plan Quinquenal para el Desarrollo Minero 2026-2030, un documento que establece la estrategia provincial para impulsar la actividad durante los próximos cinco años y que busca consolidar a la minería como una política de Estado orientada a diversificar la economía y atraer nuevas inversiones.
El plan fue presentado en la sede del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y plantea una hoja de ruta basada en planificación, previsibilidad y desarrollo sustentable. Entre sus principales objetivos figura una proyección de más de 35.000 metros de perforación durante 2026, inversiones superiores a US$40 millones y el avance de al menos tres proyectos hacia la etapa de exploración. Actualmente, la provincia cuenta con 17 iniciativas mineras en distintas fases de desarrollo.
Durante la presentación, Quintela sostuvo que el desafío consiste en desarrollar una minería capaz de generar beneficios para todos los actores involucrados. En la misma línea, el ministro de Trabajo, Empleo, Industria y Minería, Federico Bazán, destacó que el plan fue elaborado mediante un proceso participativo junto a organismos públicos, universidades y representantes del sector privado, buscando convertir el potencial geológico riojano en oportunidades concretas de inversión, empleo y desarrollo de proveedores locales.
Pero el lanzamiento también abrió un debate más amplio sobre el posicionamiento que busca adoptar La Rioja dentro del nuevo escenario minero argentino. En un análisis publicado tras la presentación, el consultor Pedro Buttazzoni, director de Altum, valoró que la provincia haya definido una estrategia clara luego de años en los que la minería estuvo marcada por el conflicto y la incertidumbre política.
Uno de los aspectos que destacó fue la incorporación de la comunicación y la opinión pública como parte de la política minera. Según señaló, incluir estudios de percepción, formación de voceros, transparencia y participación ciudadana demuestra una comprensión más amplia de los desafíos que enfrenta hoy la industria. “La licencia social no se construye únicamente con buenos estudios ambientales. También requiere comprender qué piensa la sociedad y gestionar esa conversación desde el inicio”, sostuvo.
Sin embargo, el consultor también planteó reparos sobre la estrategia de competitividad elegida por la provincia. En particular, cuestionó la decisión de avanzar con un régimen provincial propio sin adherir al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). A su entender, mientras Argentina atraviesa uno de los momentos de mayor interés internacional por sus proyectos mineros, diferenciarse en materia normativa podría generar más incertidumbre que ventajas.
Buttazzoni consideró que la identidad minera riojana debería construirse sobre atributos propios —como su potencial geológico, la calidad institucional, el desarrollo de proveedores o la infraestructura— antes que sobre reglas distintas a las que hoy predominan en otras provincias mineras. En ese sentido, sostuvo que el mayor activo con el que actualmente cuenta el sector vuelve a ser la marca Argentina, que recuperó protagonismo en los principales foros internacionales y concentra el interés de inversores de todo el mundo.
Más allá de las distintas miradas, el lanzamiento del Plan Quinquenal marca un cambio de etapa para La Rioja. Después de años de una relación compleja con la actividad minera, la provincia decidió presentar una estrategia de largo plazo y asumir públicamente que la minería formará parte de su agenda de desarrollo. El desafío ahora será transformar esa planificación en proyectos concretos y demostrar que puede competir por inversiones dentro de un escenario donde la competencia entre jurisdicciones es cada vez más intensa.