En medio del debate por la reforma de la Ley de Glaciares, la minería empieza a mostrar un cambio de clima social en Argentina. Un estudio de Poliarquía Consultores indica que el 61% de la población apoya el desarrollo de la actividad, uno de los niveles más altos registrados en los últimos años.
El dato más relevante no es solo el crecimiento del respaldo, sino cómo se configura ese apoyo. La sociedad ya no plantea una dicotomía rígida entre desarrollo y ambiente: el 56% considera que ambos objetivos deben avanzar en simultáneo, marcando un giro en la discusión pública.
También se observa una evolución en las percepciones negativas. La asociación directa entre minería y contaminación sigue siendo la principal preocupación, pero cayó del 48% al 33% en apenas un año.
Sin embargo, el estudio introduce una advertencia clave: el nivel de conocimiento sigue siendo limitado. Aunque creció en el último año, la mayoría de los argentinos aún tiene información parcial sobre la actividad.
Expectativas altas, conocimiento bajo
Esta combinación —alto apoyo con bajo conocimiento— puede convertirse en un factor de riesgo para el sector. Según el informe, una sociedad que espera mucho de la minería pero entiende poco su funcionamiento puede reaccionar negativamente ante resultados que no cumplan esas expectativas.
El estudio también revela un dato contundente sobre confianza: el 69% de los encuestados considera que los científicos y expertos deben liderar las decisiones en torno a la actividad, muy por encima de gobiernos o actores políticos.
En un contexto de discusión legislativa y expansión de proyectos, la minería parece haber ganado legitimidad social, pero bajo una condición clara: desarrollo sí, pero con evidencia, control y sostenibilidad real.
Fuente: Latinmining con información de Ambito