“Hay que poner a la persona en el centro de las decisiones”
Por Roberto Lencina
El riesgo financiero número uno para invertir cuando uno está en un proceso de Due Diligence es la licencia social operativa. Cuando hablamos de cómo abordar los conflictos mineros desde la perspectiva de las herramientas de la ética suena poético y mi pregunta es ¿a dónde quedaron los valores éticos? ¿dónde los aprendemos? Hay que entender qué son los valores éticos, entender que la instalación de un proyecto minero inicia una relación que no es buscada por ninguna de las partes. La industria querría que no existiese comunidad y la comunidad no tiene ninguna intención de recibir la industria, es decir, se inició una relación que ninguno de los dos buscó, ahí ya tiene su inicio y una base de un conflicto.
Entonces el tema es cómo transforma y qué significado le asigna la comunidad a la llegada de ese conflicto, que puede ser positiva, puede ser neutra o puede ser negativa. A partir de ahí, se comienza a trabajar en un círculo que pretende ser virtuoso finalmente de cómo vas cambiando el significado inicial de la comunidad. Hacia allí tienen que ir dirigidos los esfuerzos de la inversión social, de esto que tanto se habla, que no significa gastar más dinero, si no significa invertir bien teniendo objetivos claros ¿Cuáles? ubicando a la persona en el centro de nuestras decisiones.
La persona en el centro, a través de una herramienta concreta que se llama diálogo y no cualquier diálogo, sino el diálogo transformativo. Dialogar no es conversar, dialogar no es algo circunstancial, el diálogo no puede ser una herramienta que usas casualmente cuando ya no te queda otra. El diálogo es un cambio cultural, es una gimnasia y es un entrenamiento que deben tener las partes interesadas, incluso las comunidades.
¿Cómo se hace? Primero hay que desplazarse, no pensar que el otro es fanático, a veces nosotros también somos fanáticos, entonces aprender a escuchar antes que hablar y opinar, no adjetivar a las personas. Un mediador. Lo que hacemos en los procesos de la resolución de conflictos es des adjetivar, un mediador lo que hace es quitarle el adjetivo a la afirmación de la otra parte y empieza a buscar caminos de encuentro y a construir. Hay que aprender a convivir en la diferencia.
¿Conocemos cuáles son las comunidades de referencia por las cuales las personas a las que les preguntamos quieren o no minería? No lo conocemos, porque no lo estudiamos. Porque no le prestamos atención, no los sistematizamos y no lo seguimos en el tiempo. La industria minera necesita nuevas comunidades de referencias, que nacen en la escuela primaria, que surgen y maduran en las universidades. No comunicamos personas, no comunicamos sensaciones. Necesitamos trabajar desde la base en un cambio cultural de la industria con aliados estratégicos como las Universidades que comprendan que deben ser comunidades de referencia, que deben impactar y finalmente instalar el diálogo y la escucha activa.
Diálogo, cambios culturales, comunidades de referencia, poner a la persona en el centro de nuestras decisiones, entender que el diálogo no es conversar, el diálogo tiene que estar basado en la humildad ¿Cómo se comunica de una manera humilde? La humildad es un valor ético, entonces aquel que me dice que la ética no es capaz de transformar desde los valores humanos la calidad de relaciones, probablemente todavía le falta un camino por recorrer.
Hay que instalar y hay que construir una imagen de una minería positiva a partir de valores y para eso los equipos de trabajo, no de relacionamiento comunitario, y la empresa en la alta gerencia tienen que estar empapados de esto.
Geólogo, profesor de la Universidad Nacional de Tucumán y consultor de empresas en el área de Responsabilidad Social.