Argentina
29 de Diciembre de 2025

Gualcamayo entra al RIGI y redefine su futuro: una inversión de US$ 665 millones para extender la vida de la mina por 30 años

El proyecto de oro y plata en San Juan se convierte en el cuarto desarrollo minero aprobado bajo el RIGI y marca un punto de inflexión para una operación que estaba cerca del cierre.
Gualcamayo entra al RIGI y redefine su futuro: una inversión de US$ 665 millones para extender la vida de la mina por 30 años

El Gobierno nacional aprobó el ingreso del proyecto Gualcamayo al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), habilitando una inversión inicial de US$ 665 millones para extender la vida útil del yacimiento por al menos tres décadas. Operado por Minas Argentinas, empresa del Aisa Group, el proyecto representa uno de los movimientos más relevantes del año para la minería metalífera argentina.

El eje técnico del plan es el desarrollo del Proyecto Carbonatos Profundos (DCP), un nuevo tipo de mineralización que permitirá reactivar una mina que se encontraba en etapa de agotamiento. El proyecto contempla la construcción de una mina subterránea de última generación, una nueva planta de procesamiento y, como pieza central, una planta de oxidación a presión (POX), tecnología de alta complejidad que permitirá procesar minerales refractarios y mejorar sustancialmente la recuperación de oro.

La planta POX será una de las primeras en Sudamérica y posiciona a San Juan y a la Argentina dentro de un grupo muy reducido de jurisdicciones con capacidad tecnológica de este nivel. A esto se suma la construcción de un parque fotovoltaico de 50 MW, destinado a abastecer la operación y reducir la huella ambiental del proyecto, en línea con estándares internacionales cada vez más exigentes.

En términos de impacto económico y laboral, el plan prevé la generación de entre 1.000 y 1.700 puestos de trabajo durante la etapa de construcción, prevista para fines de 2027, y alrededor de 600 empleos directos permanentes una vez iniciada la producción, estimada para fines de 2029. Además, se destinarán US$ 50 millones a exploración geológica, en un distrito donde solo el 4% de la propiedad fue explorada en profundidad, lo que abre una fuerte expectativa de crecimiento de recursos.

La aprobación del RIGI marca un quiebre para Gualcamayo: hace apenas dos años el proyecto se encaminaba al cierre. Desde la llegada de Aisa Group en 2023, la operación regularizó deudas, recategorizó recursos y reservas —que hoy superan las 5 millones de onzas de oro— y reconstruyó un plan de largo plazo. Más allá del proyecto puntual, Gualcamayo se consolida como una señal política y económica clara: el RIGI empieza a traducirse en minería real, con tecnología, empleo y horizonte productivo.

Fuente: Latinmining con información de Econojournal


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