La minería argentina atraviesa una etapa de consolidación marcada por récords históricos de exportación y una mejora sostenida en sus indicadores laborales y productivos. Así lo señala un informe de la consultora Invecq, que analizó la evolución reciente del sector y sus perspectivas de largo plazo.
Entre 2015 y 2025, las exportaciones mineras crecieron un 70% en valor, al pasar de US$3.577 millones a US$6.037 millones, lo que permitió que la actividad explique el 6,9% de las exportaciones totales del país, el mayor registro histórico. El repunte se dio tras la caída observada entre 2018 y 2020, asociada al cierre de Bajo La Alumbrera.
El desempeño exportador tiene un fuerte anclaje territorial. Santa Cruz lideró en 2025 con envíos por US$2.104 millones, equivalente al 40% del total nacional, seguida por San Juan con US$1.612 millones. Ambas provincias se consolidan como polos mineros maduros, mientras que Salta, Jujuy y Catamarca muestran un crecimiento más reciente, impulsado principalmente por el litio.
En términos de empleo, el sector pasó de 22.400 trabajadores en 2009 a cerca de 37.000 en 2025, un incremento acumulado del 65%. Aunque representa una porción acotada del empleo privado registrado, la minería se distingue por la calidad del trabajo generado, con una informalidad del 1,3%, muy por debajo del promedio de la economía.
El informe también destaca el efecto derrame sobre la cadena de valor: el Registro Federal de Proveedores Mineros contabiliza 1.947 empresas en casi 30 rubros, que van desde metalmecánica y logística hasta software, telecomunicaciones y servicios profesionales. Hacia adelante, las perspectivas de inversión refuerzan el potencial del sector, con gastos de capital proyectados por más de US$32.000 millones entre 2025 y 2033, liderados por el cobre, que concentra casi el 68% del total.