Argentina
24 de Abril de 2026

Entra en vigencia la nueva Ley de Glaciares y comienza una etapa clave para su aplicación

El Gobierno promulgó la Ley 27.804, que introduce cambios clave en la protección de glaciares y fortalece el rol de las provincias en la evaluación de proyectos.
Entra en vigencia la nueva Ley de Glaciares y comienza una etapa clave para su aplicación

La reforma de la Ley de Glaciares ya es una realidad. Con su publicación en el Boletín Oficial, la Ley 27.804 entró en vigencia y marca un punto de inflexión en la regulación ambiental vinculada a la actividad minera en Argentina. Más que un cambio técnico, la nueva norma redefine cómo se interpreta la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, y abre una nueva etapa en la relación entre desarrollo productivo y cuidado de los recursos hídricos.

Uno de los ejes centrales de la modificación es la precisión del objeto de la ley, que ahora pone el foco en la preservación de glaciares como reservas estratégicas de agua, pero bajo un criterio que busca compatibilizar esa protección con el uso racional de los recursos naturales. En ese marco, se refuerza el rol de las provincias como autoridades competentes, en línea con el artículo 124 de la Constitución Nacional, que les reconoce el dominio originario de los recursos.

El cambio más relevante está en la lógica de evaluación. A partir de ahora, los glaciares y geoformas periglaciares incluidos en el inventario serán considerados protegidos bajo el principio precautorio, pero podrán ser excluidos si estudios técnico-científicos determinan que no cumplen una función hídrica relevante. Esto introduce un esquema más dinámico, donde la definición no es estática, sino sujeta a evaluación caso por caso.

Al mismo tiempo, la ley mantiene restricciones claras sobre actividades que puedan alterar significativamente estos ambientes, incluyendo minería e hidrocarburos, pero deja en manos de la autoridad ambiental la determinación concreta de qué constituye una afectación relevante. Este punto es clave, porque traslada el foco desde una prohibición general hacia un sistema de evaluación más específico.

La entrada en vigencia de la norma abre una nueva etapa para el sector. Para las provincias mineras, representa una oportunidad para avanzar con mayor precisión en la evaluación de proyectos. Para el sistema en su conjunto, implica un desafío mayor: demostrar que este nuevo equilibrio entre producción y ambiente puede sostenerse sin derivar en conflictos judiciales o sociales. La ley ya está en marcha; ahora empieza su verdadera prueba en el territorio.


Últimos Articulos