La Empresa Nacional de Minería (Enami) cerró el ejercicio 2025 con resultados financieros positivos por segundo año consecutivo, alcanzando utilidades por US$38,9 millones y un resultado operacional de US$62,9 millones, un desempeño que marca un quiebre respecto de al menos los últimos 15 años de gestión.
El resultado refleja el impacto de una estrategia orientada a la estabilización operativa y financiera, que incluyó el fortalecimiento de sus planteles productivos, el cese temporal de la Fundición Hernán Videla Lira, la renegociación de pasivos y un proceso sostenido de ordenamiento interno. El EBITDA alcanzó los US$101,7 millones, superando el desempeño del año anterior incluso tras ajustar efectos extraordinarios.
Uno de los datos más relevantes es la mejora en la estructura financiera. Al cierre de 2025, Enami logró refinanciar la totalidad de sus pasivos a plazos de entre 3 y 5 años, reduciendo la tasa de interés promedio del 8,8% al 6,6% y generando un ahorro significativo en pagos financieros. En paralelo, el patrimonio de la empresa creció cerca de un 20%, alcanzando los US$352 millones.
Desde la conducción de la empresa destacaron que los resultados confirman un cambio estructural y no un efecto coyuntural. La estatal aparece hoy como un actor financieramente confiable, con capacidad para avanzar en proyectos estratégicos como la Nueva Fundición Paipote y las iniciativas de litio en Salares Altoandinos, al tiempo que cumple un rol clave en el apoyo a la pequeña minería.
El desempeño de Enami refuerza la idea de que la modernización y la disciplina financiera pueden redefinir el rol de las empresas públicas en un sector históricamente expuesto a ciclos de alta volatilidad.
Fuente: Latinmining con información de Portal Minero