El pasado 20 de diciembre, el Presidente Gabriel Boric, junto al ministro de Energía, Diego Pardow, promulgó la Ley de Transición Energética en la comuna de San Carlos, Región de Ñuble. Esta normativa busca consolidar a Chile como un líder en la descarbonización global, mediante el desarrollo de infraestructura energética moderna y la promoción de energías renovables. Además, promete movilizar inversiones por más de 1.500 millones de dólares, con impactos significativos en la economía local y la generación de empleo.
El mandatario destacó los beneficios de la ley: “Con pasos concretos como los de esta ley, estamos contribuyendo a la lucha contra la crisis climática, asegurando que las oportunidades de desarrollo lleguen a las regiones, especialmente a sus zonas rurales más rezagadas”. La ley establece medidas para acelerar los proyectos de transmisión eléctrica, al considerar a esta infraestructura como un pilar fundamental para integrar energías limpias al sistema energético nacional.
Detalles clave de la Ley de Transición Energética
Entre los puntos más relevantes, se encuentra el traspaso de los procesos de licitación de obras de ampliación a los propietarios de las instalaciones, quienes asumirán la responsabilidad de supervisión y ejecución. Esto reducirá costos administrativos y optimizará la ejecución de proyectos. Además, se incluye un mecanismo para identificar y priorizar obras urgentes, permitiendo su exclusión del Plan de Expansión de la Comisión Nacional de Energía (CNE).
El ministro Pardow subrayó que la implementación de la ley será rápida, anunciando que en los próximos seis meses comenzará la construcción de las líneas de transmisión Charrúa - Chillán y Monterrico - Cocharcas, en la Región de Ñuble. Estas obras atenderán los cuellos de botella actuales y proyectarán un crecimiento sostenible en la región.
A largo plazo, se incluirá una nueva línea de transmisión Entre Ríos - Lo Aguirre, con una inversión aproximada de 500 millones de dólares en la Región de Ñuble y un horizonte de operación hacia el 2034.
Impacto en la economía y la transición energética
La Ley de Transición Energética posiciona a Chile como un referente regional en descarbonización, impulsando la penetración de energías renovables como la solar y eólica. Este enfoque no solo reduce la dependencia de combustibles fósiles, sino que también genera un impacto económico positivo mediante la creación de empleos verdes y el desarrollo de infraestructuras que benefician a las comunidades locales.
Además, la ley representa una oportunidad para atraer inversiones extranjeras directas, fomentando el interés de empresas internacionales en la construcción de líneas de transmisión modernas y la integración de tecnologías avanzadas. Al mismo tiempo, responde a la necesidad urgente de enfrentar la crisis climática mediante acciones concretas, en línea con los compromisos asumidos en acuerdos internacionales como el Acuerdo de París.
En conclusión, la promulgación de esta ley no solo marca un hito en la política energética chilena, sino que también sitúa al país en la vanguardia de la lucha contra el cambio climático, mientras fortalece la economía y mejora la calidad de vida de sus ciudadanos.