La Cámara de Proveedores Mineros de Salta (CAPEMISA) atraviesa una elección que va mucho más allá de lo institucional. Este miércoles, sus socios definirán la conducción de una entidad clave para el entramado productivo provincial, en un momento donde la minería entra en una nueva etapa y las pymes enfrentan desafíos cada vez más exigentes.
La disputa enfrenta dos visiones con objetivos similares pero caminos distintos. Por un lado, la lista encabezada por Federico Russo apuesta por la continuidad de una gestión que priorizó la articulación con el sector público y las empresas mineras, buscando consolidar la presencia de proveedores locales en proyectos en construcción y operación. Del otro, Gabriel Estrada propone una reorganización interna de la Cámara, con mayor foco en transparencia, acceso a la información y segmentación por rubros.
El trasfondo de la elección está directamente ligado al momento que atraviesa la minería salteña. Con proyectos que ya dejaron atrás la etapa de construcción y comienzan a operar, el desafío para las pymes cambia: ya no se trata solo de ingresar al circuito, sino de sostener competitividad en un entorno más profesionalizado.
A esto se suma un factor económico que tensiona al sector: la caída reciente del precio del litio, que impactó en la actividad de numerosos proveedores y obliga a repensar estrategias. En este contexto, la Cámara adquiere un rol central como articulador entre demanda minera y oferta local.
El resultado de la elección definirá no solo nombres, sino el perfil que tendrá CAPEMISA en los próximos años. En una industria donde la escala de los proyectos crece rápidamente, la capacidad de las pymes para integrarse a la cadena de valor dependerá cada vez más de instituciones fuertes, con capacidad de gestión y representación real.