Brasil y Argentina han firmado un acuerdo histórico que podría transformar el panorama energético en Sudamérica. Según el ministro de Minas y Energía de Brasil, Alexandre Silveira, el país tiene un potencial inicial para importar 3 millones de metros cúbicos diarios de gas desde Argentina, con planes de incrementar ese volumen a 10 millones diarios en tres años y alcanzar los 30 millones de metros cúbicos diarios para 2030. Este gas provendría principalmente de Vaca Muerta, una de las mayores reservas de gas de esquisto en el mundo.
El memorando firmado incluye la creación de un grupo de trabajo binacional para analizar rutas de transporte, que podrían incluir el uso del gasoducto boliviano, conexiones a través de Paraguay o Uruguay, y una posible línea directa hacia Uruguaiana, en la frontera brasileña. Esta colaboración no solo beneficiará la economía energética de Brasil, que enfrenta un déficit de producción de gas natural, sino que también consolidará a Argentina como un exportador clave en el sector.
Analistas señalan que este acuerdo tiene el potencial de dinamizar la integración energética regional, al tiempo que reduce la dependencia de Brasil de otras fuentes internacionales. Sin embargo, el éxito dependerá de inversiones significativas en infraestructura y de la estabilidad política en ambos países para asegurar el cumplimiento de los objetivos a largo plazo.