BHP dio un paso decisivo para el futuro de Cerro Colorado. La compañía presentó ante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) de Chile el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para la Extensión Operacional de la Faena Minera Cerro Colorado, una iniciativa que contempla una inversión de US$1.500 millones y que busca devolver a la operación un horizonte productivo de al menos veinte años.
La presentación marca un punto de inflexión para una mina que desde noviembre de 2023 permanece en una paralización temporal parcial. Con este proyecto, BHP no solo plantea la continuidad de la faena, sino también una transformación de su infraestructura para adecuarla a los nuevos desafíos técnicos, ambientales y operacionales que enfrenta la minería del cobre en el norte chileno.
El plan contempla la explotación del yacimiento mediante minería a cielo abierto y la producción de cátodos de cobre de alta pureza utilizando procesos de lixiviación, extracción por solventes y electroobtención (SX-EW). La capacidad inicial será de 20 millones de toneladas de mineral por año, con una expansión progresiva hasta alcanzar 30 millones de toneladas anuales, permitiendo una producción máxima estimada de 130.000 toneladas de cátodos de cobre por año.
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su nueva estrategia de abastecimiento hídrico. En lugar de depender de fuentes continentales, la operación utilizará principalmente aguas residuales tratadas, suministradas por terceros autorizados y transportadas mediante un acueducto subterráneo de aproximadamente 105 kilómetros. El sistema fue diseñado para transportar un caudal cercano a 191 litros por segundo, abasteciendo procesos industriales, control de polvo, lixiviación y sistemas contra incendios. La iniciativa se alinea con una tendencia cada vez más marcada en la minería chilena, donde la gestión eficiente del agua pasó a convertirse en un elemento central para garantizar la continuidad de las operaciones.
La modernización también alcanzará la infraestructura energética. Si bien durante los primeros años se aprovecharán las instalaciones existentes, el proyecto prevé la construcción de una nueva línea de transmisión de 220 kV y una subestación eléctrica para acompañar el aumento gradual de la capacidad de procesamiento. Estas obras permitirán sostener el crecimiento previsto durante las distintas etapas de desarrollo de la faena.
El cronograma de ejecución contempla dos grandes fases de construcción que, en conjunto, demandarán casi ocho años de trabajo. Durante ese período se estima un pico de 3.433 trabajadores, mientras que en la etapa operativa la dotación alcanzará un máximo de 3.260 empleos, consolidando a Cerro Colorado como uno de los principales generadores de actividad económica de la Región de Tarapacá.
Como ocurre con cualquier iniciativa de esta magnitud, el componente ambiental ocupará un lugar determinante durante la evaluación. El estudio identifica 53 impactos ambientales, de los cuales doce fueron considerados significativos, principalmente sobre flora, fauna, patrimonio arqueológico y medio humano. Para mitigarlos, BHP propone medidas específicas como rescate y trasplante de especies protegidas, conservación de germoplasma, relocalización de reptiles, protección del patrimonio arqueológico y programas de puesta en valor cultural.
Más allá de la inversión, el proyecto deja una señal clara sobre el momento que atraviesa la minería chilena. En lugar de abandonar operaciones maduras, las grandes compañías están apostando por reinventarlas mediante nuevas tecnologías, infraestructura más eficiente y soluciones ambientales que permitan extender su vida útil. Cerro Colorado representa precisamente esa nueva etapa: una minería que busca seguir produciendo cobre para responder a la creciente demanda global, pero adaptándose a estándares ambientales y operacionales cada vez más exigentes.