Antamina, la mayor productora de cobre y zinc del Perú, atraviesa un escenario desafiante. Su proyecto de reposición, valuado en USD 2.000 millones, experimenta demoras y se ve afectado por una creciente conflictividad social en la región de Áncash. Según el Ministerio de Energía y Minas, la empresa invirtió USD 255 millones hasta julio, un 13,9 % menos que en el mismo período de 2024.
Claudia Cooper, vicepresidenta de Sostenibilidad y Asuntos Externos, explicó que la reducción de producción —de 25,9 % interanual— responde a un accidente ocurrido en abril que obligó a detener temporalmente las operaciones. “La seguridad es nuestra prioridad. Tras el incidente, revisamos todos los procesos y estamos en etapa de recuperación”, indicó.
Además, la compañía enfrenta conflictos con un grupo de comuneros del distrito de San Marcos, que reclaman compensaciones millonarias y han protagonizado ataques contra personal de seguridad. Antamina ratificó su compromiso con el diálogo y los proyectos sociales en la zona, rechazando la violencia como método de reclamo. El objetivo de la empresa sigue siendo asegurar la continuidad del proyecto y su aporte al desarrollo regional.
Fuente: Latinmining con información de Rumbo Minero