Argentina
07 de Octubre de 2026

WARMIS: la comunidad que nació entre mujeres y busca conectar a las personas detrás de la minería

Una conversación durante un viaje a Argentina Mining Cuyo fue el punto de partida de WARMIS, una iniciativa que hoy reúne a más de 400 personas vinculadas con la minería y la industria. Impulsada desde Salta por Silvana Rivas, Ailen Cardozo y Jorgelina Campos, la comunidad propone poner en el centro el bienestar, los vínculos y los espacios de encuentro entre profesionales, trabajadores, proveedores y empresas. Ahora prepara Sunset Minero, una nueva propuesta para llevar el networking fuera de las oficinas y generar conexiones desde un ámbito diferente.

Los proyectos, las inversiones, la tecnología y los resultados suelen ocupar buena parte de las conversaciones alrededor de la minería. Pero detrás de cada uno de esos elementos existen personas que trabajan, viajan, forman equipos y construyen relaciones dentro de una industria particularmente exigente.

Desde esa idea comenzó a tomar forma WARMIS, una comunidad nacida a partir de una experiencia compartida por tres profesionales vinculadas con diferentes sectores del ecosistema minero e industrial de Salta: Silvana Rivas, licenciada en Nutrición y gerente de Laboratorios Balcarce; Ailen Cardozo, abogada y gerente de Los 2 Hitos Logística; y Jorgelina Campos, contadora y gerente de Wichi Toledo.

La historia comenzó durante un viaje a Mendoza para participar de Argentina Mining Cuyo. Fuera de las actividades profesionales, las conversaciones entre ellas empezaron a girar alrededor de experiencias personales, desafíos laborales y situaciones comunes que atravesaban trabajando dentro de la industria.

El momento que terminó de darle forma a la idea ocurrió lejos de una sala de reuniones: durante una visita a las Termas de Cacheuta. Allí apareció una pregunta sencilla que posteriormente se convertiría en el punto de partida de la organización: ¿por qué no generar espacios para cuidar también a las personas que forman parte de la industria?

Una comunidad nacida desde las mujeres, pero abierta a todos

El nombre elegido resume el origen de la iniciativa. Warmi significa mujer en quechua, una referencia que representa tanto a sus fundadoras como al lugar desde donde comenzó a construirse el proyecto. Sin embargo, desde la organización remarcan que la propuesta no busca limitarse exclusivamente a las mujeres.

“WARMIS nace desde mujeres, pero no es exclusivamente para mujeres. Queremos que sea una comunidad que integre a todas las personas que forman parte de la industria: hombres, mujeres, profesionales, trabajadores, empresas, equipos y organizaciones”, explicaron.

Esa apertura comenzó a reflejarse rápidamente en la composición de la comunidad. Actualmente, WARMIS reúne a más de 400 personas, entre profesionales de diferentes especialidades, trabajadores de compañías mineras, proveedores, contratistas, profesionales independientes y personas relacionadas con el ecosistema industrial.

La diversidad, aseguran, forma parte de la propuesta. La intención es que puedan encontrarse quienes recién comienzan su recorrido profesional con personas que acumulan años de experiencia, y que quienes trabajan dentro de una compañía minera puedan vincularse con proveedores, prestadores de servicios y profesionales de otras áreas.

Poner a las personas en el centro

Si tuvieran que explicar WARMIS fuera de la industria minera, sus impulsoras lo resumen en una frase: “Es una comunidad que busca hacer más humana, conectada y saludable a la industria minera e industrial”.

La definición atraviesa buena parte de las actividades que proyectan. Bienestar integral, deporte, networking, desarrollo de vínculos y encuentros sociales aparecen como diferentes herramientas para alcanzar un mismo objetivo: generar espacios donde las relaciones profesionales puedan construirse también desde experiencias compartidas.

La mirada de WARMIS parte de una premisa: una industria puede disponer de conocimiento técnico, recursos, inversiones y tecnología, pero su funcionamiento cotidiano depende también de la calidad de los equipos y de las relaciones entre quienes los integran. Por eso, la propuesta intenta complementar los ámbitos tradicionales de trabajo con escenarios diferentes para encontrarse, conversar y conocerse.

El desafío de conectar un ecosistema que crece

Para las fundadoras, uno de los principales desafíos que enfrenta la minería salteña por fuera de los aspectos técnicos es precisamente la construcción de confianza y vínculos entre los diferentes actores que forman parte de la actividad.

Ese desafío adquiere una dimensión mayor a medida que crece el ecosistema minero provincial. Empresas operadoras, proveedores, profesionales, trabajadores, instituciones y nuevos talentos necesitan relacionarse dentro de una cadena que involucra especialidades y actividades muy diferentes entre sí.

“Tenemos desafíos vinculados al talento, a la formación, a la incorporación y retención de personas, al desarrollo de proveedores locales y, por supuesto, a lograr que el crecimiento de la minería genere oportunidades para toda la comunidad”, señalaron.

La comunicación aparece también como parte de esa agenda. Desde WARMIS consideran necesario continuar acercando la industria a la sociedad y acompañar el crecimiento económico con desarrollo profesional y humano. Su aporte pretende concentrarse particularmente en un punto: crear lugares donde los distintos integrantes del sector puedan conocerse antes de que exista necesariamente una relación comercial o laboral entre ellos.

Más mujeres y nuevas redes dentro de la minería

El origen de WARMIS también está atravesado por los cambios que sus fundadoras observan en la participación femenina dentro de la minería salteña. En los últimos años, señalan, aumentó la visibilidad de mujeres en posiciones técnicas, profesionales, de gestión y liderazgo.

Pero consideran que el desafío no termina con aumentar la participación. También resulta necesario construir condiciones que permitan desarrollar carreras, permanecer dentro de la actividad y encontrar oportunidades de crecimiento.

“Cuando una mujer conoce a otra que ya recorrió determinado camino, puede encontrar una referencia, una posibilidad, un consejo o incluso una oportunidad que antes no tenía”, explicaron.

En ese sentido, las redes entre mujeres aparecen como una herramienta de desarrollo profesional, aunque WARMIS busca trasladar esa lógica hacia una comunidad más amplia. Para sus impulsoras, la transformación de la industria requiere involucrar tanto a mujeres como a hombres y generar vínculos entre personas con experiencias diferentes.

Del deporte a la gastronomía: encontrarse fuera de la oficina

La agenda que proyecta WARMIS para los próximos meses refleja esa filosofía. La comunidad prepara actividades deportivas, encuentros sociales, propuestas vinculadas con el bienestar e iniciativas solidarias, junto con experiencias relacionadas con gastronomía, vino y naturaleza.

El objetivo no es acumular eventos. Las fundadoras plantean que cada actividad debe tener detrás una razón concreta: permitir que las personas se conozcan, construyan relaciones y encuentren espacios diferentes a los habituales dentro de la actividad profesional.

“No queremos hacer eventos por hacer eventos. Queremos que cada actividad tenga un propósito: que las personas se conozcan, se conecten, se sientan bien y que de esos vínculos puedan surgir nuevas oportunidades”, explicaron.

Esa lógica también busca romper una situación frecuente dentro de industrias cada vez más grandes: personas que participan diariamente de un mismo ecosistema pueden compartir clientes, proyectos o espacios profesionales durante años sin haber tenido nunca una conversación fuera de una reunión de trabajo.

Sunset Minero: networking desde otro lugar

La próxima expresión de esa propuesta será Sunset Minero, un encuentro pensado para reunir a profesionales, equipos, colegas y empresas en un contexto diferente al de oficinas, conferencias o reuniones corporativas.

La idea combina networking, música y bebidas, pero las organizadoras ponen el foco especialmente en las conversaciones que pueden surgir cuando cambia el escenario. La invitación apunta a que cada participante pueda asistir con compañeros de trabajo, contactos o amigos vinculados con la actividad.

“Creemos que las buenas conversaciones también mueven la minería”, sintetizaron.

Para WARMIS, el resultado de una actividad de estas características no necesariamente tiene que medirse por una operación comercial inmediata. Un nuevo contacto, una idea, un proyecto futuro o simplemente la posibilidad de conocer a otra persona de la industria forman parte del objetivo.

Con más de 400 personas vinculadas a la comunidad y una agenda que comienza a ampliarse, WARMIS busca ahora consolidar su lugar dentro del ecosistema minero e industrial de Salta. Su propuesta parte de algo mucho más cotidiano que un proyecto o una inversión: crear espacios para que las personas que sostienen diariamente el crecimiento de la industria también puedan encontrarse, construir vínculos y formar comunidad.

 


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