Argentina
21 de Noviembre de 2025

“Malargüe tiene una geología de clase mundial”

Rory Ritchie, director de Kobrea Exploration, habla sobre el potencial geológico del distrito minero Malargüe Occidental y el nuevo clima político que impulsa la llegada de inversiones. “Mendoza es hoy una oportunidad perfecta para el cobre”, afirma.
“Malargüe tiene una geología de clase mundial”

Por Sabrina Pont

En medio del cambio de paradigma que atraviesa Mendoza, donde la provincia busca equilibrar su tradición vitivinícola con un nuevo horizonte minero, la canadiense Kobrea Exploration avanza con un ambicioso plan de exploración en cobre. Con siete proyectos bajo un mismo paraguas —el Proyecto de Cobre de Malargüe Occidental—, la compañía apuesta por una zona de clase mundial, con geología comparada a la cordillera chilena y un entorno político que, según su director, ofrece condiciones inéditas para invertir. “El tiempo es perfecto ahora”, resume Rory Ritchie, quien asegura que la estabilidad y la apertura provincial fueron claves para su desembarco.

El proyecto de Kobrea cubre más de 700 kilómetros cuadrados de geología altamente prospectiva. Está ubicado a 65 kilómetros de la ciudad de Malargüe, lo que permite contar con mano de obra y proveedores locales. Según Ritchie, se trata de una zona comparable a los grandes sistemas cupríferos chilenos: “El oeste de Mendoza es un área con potencial insuperable. Allí se encuentran depósitos de pórfido de cobre de entre 4,5 y 11,5 millones de años, similares a los de Los Bronces Río Blanco y El Teniente, en Chile. Este es un muy buen lugar para buscar sistemas que puedan desarrollarse en el futuro”. 

—¿En cuántos proyectos están trabajando en el “Proyecto de Cobre Malargúe Occidental? 

—En siete proyectos, comenzamos a explorar en enero de este año. 

—¿Y qué fue lo que los trajo a la Argentina, a Mendoza puntualmente? ¿Qué fue lo que despertó el interés por la zona? ¿Fue una cuestión geológica o también influyó el clima político y regulatorio? 

—Principalmente el potencial geológico. Pero en cobre siempre miramos a los Andes, porque es el mejor distrito del mundo. Escuchamos que la provincia iba a abrir, que el gobernador y la ministra de Energía y Ambiente estaban impulsando la actividad. Eso fue lo que nos trajo a Mendoza. Los cambios sociales y gubernamentales abrieron una oportunidad para una empresa pequeña como la nuestra. 

—¿Locales o a nivel país esos cambios? 

—En la provincia, porque los minerales son controlados por las provincias. Mendoza tuvo una tradición antiminera y ahora está cambiando su perfil y eso es una gran oportunidad. Los proyectos que estamos retomando tienen perforaciones de hace 30 o 40 años. Si no hubiera habido los problemas del pasado, ya se habrían desarrollado. Así que es un gran cambio en la provincia, que tiene muchos recursos de cobre. 

—¿La inversión que anunciaron es de 20 millones de dólares? 

—Sí, más o menos. Es poco a poco, en exploración las inversiones se dan poco a poco, pero va subiendo. Este año alcanzaremos los 5 millones de dólares, y el año próximo más. Vamos a perforar, descubrir un depósito y luego vender. Somos exploradores: después una empresa más grande puede construir la operación. 

—¿Ya están estimando buenos resultados? ¿Anticipan que es un proyecto grande

—Quizás a fines de febrero o principios de marzo tendremos los primeros resultados. Necesitamos perforar mucho todavía. 

—¿Están mirando otras áreas del país o solo este proyecto? 

—Solo Malargüe, por ahora. 

—¿Y la empresa tiene proyectos en otras partes del mundo? 

—Sí, tenemos un proyecto en Canadá, también de cobre. Pero nuestro foco ahora es Malargüe, es nuestra prioridad. 

—¿Cómo se financian para este tipo de inversiones? ¿Vienen de proyectos previos o acceden a créditos? 

—La financiación llega de Canadá, principalmente, y también de Europa y Estados Unidos. Nuestro trabajo es convencer a los inversores de que es una buena idea, que es seguro y que hay estabilidad. Y ahora Mendoza ofrece eso. Todo se dio: el momento es perfecto. 

—Ustedes conocen bien el terreno cordillerano. ¿Cómo comparan la región con Chile, que está del otro lado de la frontera? 

—Sí, conocemos bien los Andes. En Chile, el desarrollo es más caro, y está dominado por grandes empresas. Por eso, del lado argentino, especialmente para compañías pequeñas o medianas, hay más oportunidades. 

O sea que la Argentina se vuelve más atractiva para las juniors. 

—Exacto. Es más accesible y hay mucho potencial por explorar. El mundo necesita cobre para la transición energética. Malargüe puede convertirse en una fuente clave de ese recurso si se mantiene este camino de apertura y responsabilidad


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