La mina de oro Lindero, ubicada en el departamento Los Andes de la provincia de Salta, registró una recuperación de su desempeño productivo durante el tercer trimestre de 2026. Según el último reporte de Fortuna Mining, la operación alcanzó las 26.024 onzas de oro entre julio y septiembre, superando tanto el resultado del trimestre anterior como el volumen obtenido durante el mismo período del año pasado.
El incremento representa una mejora del 25% frente al segundo trimestre, cuando la mina había producido 20.829 onzas, y del 6,6% respecto de las 24.417 onzas registradas entre julio y septiembre de 2025. La evolución adquiere especial relevancia porque se produjo sin un aumento significativo de la ley del mineral, lo que permite atribuir buena parte del crecimiento a una mayor eficiencia y disponibilidad del circuito operativo.
Más mineral procesado y mejores condiciones operativas
La compañía explicó que el crecimiento productivo estuvo relacionado con una mayor disponibilidad mecánica de los equipos y con mejoras en los ritmos de trituración y apilamiento. Estas condiciones permitieron incrementar la cantidad de mineral incorporado a las pilas de lixiviación, un componente fundamental del proceso de recuperación de oro utilizado en Lindero.
Durante el tercer trimestre se colocaron 1,86 millones de toneladas de mineral en las pilas, frente a los 1,56 millones registrados entre abril y junio. La ley promedio se mantuvo prácticamente sin cambios, en torno a 0,63 gramos de oro por tonelada, lo que confirma que el avance respondió principalmente al mayor volumen tratado y no a la explotación de mineral de mayor concentración.
Las onzas de oro contenidas en el material apilado alcanzaron las 37.746, un incremento del 18% respecto del trimestre anterior. Este indicador resulta especialmente importante porque, en las operaciones de lixiviación en pilas, existe un intervalo entre la colocación del mineral y la recuperación efectiva del metal, por lo que parte de la producción futura depende del material incorporado durante los meses anteriores.
Lindero busca cumplir su objetivo anual de producción
La recuperación del tercer trimestre fortalece las perspectivas de Lindero para alcanzar su objetivo de producción de 2026, establecido por Fortuna Mining entre 92.000 y 102.000 onzas de oro. Entre enero y septiembre, la operación acumuló 68.398 onzas, prácticamente el mismo volumen que las 68.288 registradas durante los primeros nueve meses de 2025.
Aunque el crecimiento acumulado todavía es reducido, el mejor desempeño del tercer trimestre representa una señal favorable para el cierre del ejercicio. Para alcanzar el límite inferior de su proyección anual, Lindero deberá producir al menos 23.602 onzas durante los últimos tres meses del año, un volumen inferior al registrado en el trimestre que acaba de finalizar.
El objetivo adquiere relevancia después de un 2025 en el que la mina cerró con 87.489 onzas, aproximadamente un 6% por debajo del mínimo de producción que había previsto la compañía. En ese ejercicio, el último trimestre había aportado 19.201 onzas, por lo que el cierre de 2026 exigirá una recuperación frente al desempeño registrado durante el mismo período del año anterior.
Fortuna Mining informó además que, hasta septiembre, Lindero había colocado en las pilas de lixiviación aproximadamente el 99% de las onzas de oro previstas en su planificación. Este indicador respalda las expectativas operativas para el tramo final del año, aunque la producción efectiva dependerá de los tiempos de recuperación del metal y del comportamiento de la planta durante los próximos meses.
La exploración apunta a extender el potencial del yacimiento
Además de la mejora productiva, Lindero avanza en una línea de trabajo estratégica para su futuro: la exploración de nuevas oportunidades de mineralización dentro del propio yacimiento. Durante el tercer trimestre, la compañía completó las perforaciones programadas para investigar si el depósito continúa en profundidad, por debajo del límite del pit considerado en las reservas actuales.
Los trabajos buscan determinar si existen sectores mineralizados que puedan justificar futuras evaluaciones para ampliar los recursos de la operación. Las muestras obtenidas ya fueron procesadas por un laboratorio comercial y sus resultados se encuentran disponibles para el análisis técnico de la compañía, aunque todavía no se comunicaron leyes, espesores ni estimaciones de nuevos recursos.
La distinción es importante: haber completado una campaña de perforación no significa que se haya confirmado una ampliación del depósito. Los resultados deberán ser interpretados geológicamente antes de establecer si existe mineralización adicional con potencial para incorporarse a una futura estimación de recursos.
Una oportunidad para evaluar la vida útil de Lindero
La exploración en profundidad tiene un interés particular para Lindero porque podría aportar información relevante sobre la continuidad del yacimiento más allá de los sectores contemplados actualmente en su planificación minera. De acuerdo con las reservas informadas al cierre de 2024, la operación contaba con una vida útil estimada de aproximadamente nueve años.
En este contexto, cualquier identificación de mineralización adicional podría convertirse en una oportunidad para estudiar futuras alternativas de desarrollo. Sin embargo, una eventual ampliación de recursos no implica automáticamente un aumento de reservas ni una extensión de la vida útil: para eso serían necesarios estudios técnicos y económicos que permitan demostrar su viabilidad.
Lindero se encuentra en la Puna salteña, a unos 75 kilómetros de Tolar Grande, en una zona de alta montaña situada entre los 3.500 y 4.000 metros sobre el nivel del mar. La operación está a cargo de Mansfield Minera S.A., subsidiaria argentina de Fortuna Mining, y en octubre cumple seis años desde su primera colada de oro, realizada en 2020.
La operación salteña gana peso dentro de Fortuna Mining
El desempeño de Lindero también tuvo consecuencias sobre los resultados consolidados de Fortuna Mining. Durante el tercer trimestre, las tres operaciones de la compañía produjeron conjuntamente 69.665 onzas equivalentes de oro, por debajo de las 72.217 registradas en el segundo trimestre y de las 72.462 obtenidas durante igual período de 2025.
La disminución estuvo relacionada principalmente con el desempeño de Séguéla, en Costa de Marfil, donde la producción cayó hasta 33.744 onzas debido a dificultades en la disponibilidad de equipos de un contratista y a una interrupción temporal vinculada con mineros artesanales. Por su parte, Caylloma, en Perú, aportó 9.897 onzas equivalentes de oro, con una mejora tanto trimestral como interanual.
En este escenario, el incremento de 5.195 onzas registrado por Lindero frente al segundo trimestre permitió compensar parcialmente la caída de la operación africana. Como resultado, la mina salteña pasó de representar aproximadamente el 29% de la producción consolidada de Fortuna Mining en el segundo trimestre al 37% durante el período julio-septiembre.
Producción y exploración, los dos desafíos para el cierre de 2026
Los resultados del tercer trimestre dejan a Lindero frente a dos objetivos complementarios. En el corto plazo, la operación deberá sostener las mejoras alcanzadas en disponibilidad mecánica, trituración y apilamiento para cumplir su proyección anual de entre 92.000 y 102.000 onzas de oro.
En paralelo, la evaluación de los resultados de exploración en profundidad permitirá conocer si existen nuevas oportunidades geológicas por debajo de los límites actuales del pit. Aunque todavía no se dispone de información suficiente para anticipar una ampliación de recursos, la campaña representa un paso importante para analizar alternativas de desarrollo futuro.
La recuperación productiva demuestra que Lindero consiguió mejorar su desempeño mediante un mayor aprovechamiento de su infraestructura existente, mientras que la exploración abre una línea de evaluación para el mediano y largo plazo. La combinación de ambos procesos será determinante para observar cómo evoluciona una de las operaciones auríferas más importantes de Salta, tanto en su capacidad de producción actual como en sus posibilidades de continuidad durante los próximos años.