15 de Octubre de 2026
La minería peruana alcanza un récord histórico de 293.742 empleos directos y crece 9,8% interanual
La minería peruana alcanzó un nuevo máximo histórico de empleo directo durante julio de 2026, consolidando su participación como una de las actividades productivas que generan oportunidades laborales en distintas regiones del país. De acuerdo con el último Boletín Estadístico Minero (BEM), elaborado por el Ministerio de Energía y Minas, el sector registró 293.742 trabajadores, superando los niveles alcanzados en los períodos anteriores.
La cifra representa un incremento del 0,9% respecto de junio y un crecimiento del 9,8% en comparación con julio de 2025, cuando se habían contabilizado 267.581 puestos de trabajo. La evolución muestra una expansión sostenida de la demanda laboral asociada con las operaciones mineras y con las empresas que prestan servicios especializados a la industria.
El resultado también refleja la importancia de las cadenas de contratación que se desarrollan alrededor de los proyectos. Además del personal empleado directamente por las compañías titulares de las operaciones, la minería moviliza una amplia red de contratistas que participan en tareas técnicas, mantenimiento, construcción y otros servicios necesarios para sostener la actividad.
El empleo minero mantiene una tendencia de crecimiento
El récord alcanzado en julio se suma a una evolución favorable de los indicadores laborales durante los primeros siete meses de 2026. Según el Minem, el promedio de empleo registrado entre enero y julio fue de 284.867 trabajadores, un nivel que supera en un 7% el promedio anual correspondiente a 2025.
La diferencia entre el promedio acumulado y el registro de julio muestra que el empleo del séptimo mes se ubicó por encima del nivel medio observado durante el año. Este comportamiento resulta relevante porque indica que la expansión no se limita a una comparación puntual con el mismo período del ejercicio anterior.
El crecimiento de los puestos de trabajo constituye uno de los indicadores utilizados para evaluar el impacto económico de la minería. La actividad requiere personal con diferentes niveles de especialización y genera demanda de servicios que abarcan desde tareas operativas hasta ingeniería, transporte, mantenimiento y soporte técnico.
Sin embargo, el número de trabajadores por sí solo no permite determinar qué proporción de los nuevos puestos corresponde a proyectos en construcción, ampliaciones de operaciones o mayores necesidades de contratación en actividades existentes. Para conocer esa distribución sería necesario contar con información adicional por empresa y tipo de actividad.
Los contratistas concentran más del 70% del empleo
Uno de los datos más relevantes del informe es la participación de las empresas contratistas dentro del empleo minero peruano. Durante julio, las compañías contratistas mineras y las empresas conexas concentraron el 72,8% de los puestos de trabajo directos registrados en el sector.
Esta proporción muestra la importancia que tienen los proveedores de servicios dentro de la estructura operativa de la industria. Las grandes compañías mineras recurren a empresas especializadas para desarrollar distintas funciones, conformando una red de contratación que participa de manera directa en la actividad productiva.
El empleo generado por este segmento registró un crecimiento interanual del 11,8%, por encima del aumento del 9,8% observado para el conjunto del sector. La diferencia evidencia el dinamismo de las empresas contratistas durante el período analizado.
La participación de estos proveedores también tiene implicancias para el desarrollo empresarial. La demanda de servicios especializados puede abrir oportunidades para compañías vinculadas con mantenimiento, transporte, obras, tecnología y otras actividades que requieren las operaciones mineras.
No obstante, el dato estadístico corresponde a puestos de trabajo directos registrados dentro de la actividad minera. No debe confundirse con estimaciones más amplias de empleo indirecto o inducido que podrían generarse en otros sectores de la economía.
Arequipa lidera la generación de empleo minero
La distribución territorial confirma la importancia de la minería para varias regiones productoras de Perú. Arequipa encabezó el registro de julio con 44.486 trabajadores, consolidándose como el departamento con mayor cantidad de puestos de trabajo vinculados directamente con el sector.
En segundo lugar se ubicó Moquegua, con 25.262 empleados, mientras que La Libertad ocupó la tercera posición, con 24.583 trabajadores.
La presencia de estas regiones entre las principales generadoras de empleo está relacionada con el peso de sus actividades mineras y de los servicios que acompañan el funcionamiento de las operaciones. La demanda de personal en estos territorios representa un componente importante de sus economías productivas.
El empleo minero también tiene efectos sobre las necesidades de capacitación y formación técnica. Las operaciones requieren trabajadores con competencias específicas, y el desarrollo de proveedores puede ampliar las oportunidades para profesionales, técnicos y personal especializado.
En este contexto, la continuidad de la actividad y el avance de nuevos proyectos resultan relevantes para sostener la demanda laboral. Sin embargo, el comportamiento del empleo en cada región dependerá de la evolución de las operaciones y de las necesidades concretas de contratación.
La participación femenina alcanza el 8,5%
El informe del Minem también permite observar la distribución del empleo minero según género. Durante julio de 2026, las mujeres ocuparon 24.872 puestos de trabajo, equivalentes al 8,5% del total registrado en el sector.
Por su parte, el empleo masculino alcanzó los 268.870 trabajadores, lo que representa aproximadamente el 91,5% de la fuerza laboral minera contabilizada.
Las cifras muestran que la participación femenina continúa siendo minoritaria dentro de la industria, pese a la presencia de mujeres en funciones profesionales, técnicas, administrativas y operativas.
La ampliación de oportunidades laborales para mujeres constituye uno de los desafíos que enfrenta el sector en materia de diversidad e inclusión. La formación especializada, el acceso a posiciones técnicas y la incorporación de nuevas profesionales a las operaciones son aspectos relevantes para avanzar hacia una mayor participación.
El registro de julio permite dimensionar la situación actual, aunque no resulta suficiente para establecer por sí solo si la proporción de empleo femenino aumentó o disminuyó respecto de períodos anteriores. Para evaluar esa evolución sería necesario comparar los datos de participación de distintos meses o años.
La cadena de proveedores gana protagonismo
El crecimiento del empleo contratista también pone de relieve una característica importante de la minería moderna: buena parte de las actividades necesarias para sostener las operaciones se desarrolla mediante empresas especializadas que trabajan junto a las compañías titulares.
Este modelo permite integrar distintos servicios y capacidades técnicas dentro de la cadena de valor. Las operaciones demandan soluciones de ingeniería, mantenimiento industrial, transporte, construcción, equipamiento y otras actividades que pueden requerir equipos de trabajo numerosos y perfiles profesionales diversos.
Para las regiones mineras, la expansión de estas redes representa una oportunidad para fortalecer el tejido empresarial y promover la capacitación de trabajadores. La posibilidad de que empresas regionales participen en los procesos de contratación puede contribuir a ampliar los beneficios económicos de la actividad.
Sin embargo, el peso de los contratistas dentro del empleo total también destaca la importancia de observar las condiciones laborales, los estándares de seguridad y la calidad de los puestos generados en toda la cadena de suministro.
El crecimiento de la contratación debe acompañarse de mecanismos de formación, supervisión y desarrollo de capacidades que permitan sostener una actividad competitiva y segura.
Un indicador de la importancia económica de la minería
El récord de empleo se produce en un contexto en el que la minería mantiene un papel estratégico dentro de la economía peruana. La actividad concentra operaciones de gran escala, genera demanda de servicios y requiere personal especializado para sostener los procesos de producción y desarrollo.
La cifra de julio permite dimensionar el alcance laboral directo de esa estructura productiva. Con casi 294.000 trabajadores registrados, el sector alcanzó un nivel superior al observado durante el mismo mes del año anterior y mantuvo una evolución positiva respecto de junio.
El crecimiento también confirma la relevancia de los contratistas, que explican más de siete de cada diez puestos de trabajo. Esta característica amplía el análisis del empleo minero más allá de las compañías operadoras y permite reconocer el papel de las empresas de servicios dentro de la actividad.
Por otra parte, la distribución territorial muestra que los beneficios laborales de la minería tienen una expresión concreta en departamentos como Arequipa, Moquegua y La Libertad, donde las operaciones y sus cadenas de contratación constituyen una fuente importante de trabajo.
Un récord que plantea nuevos desafíos
El registro de 293.742 empleos directos en julio de 2026 representa un hito para la minería peruana y refleja el crecimiento de su demanda laboral. El aumento interanual del 9,8% y el mayor dinamismo de los contratistas muestran una expansión que involucra tanto a las operaciones como a las empresas especializadas que las acompañan.
Al mismo tiempo, las estadísticas permiten identificar desafíos relacionados con la distribución territorial del empleo, la formación de trabajadores y la participación femenina, que se mantiene en el 8,5% del total.
La evolución de estos indicadores será importante para evaluar no solamente cuántos puestos de trabajo genera la minería, sino también cómo se distribuyen las oportunidades dentro del sector y qué capacidades se desarrollan alrededor de las operaciones.
Con un nuevo máximo histórico de empleo directo, la minería peruana refuerza su importancia como generadora de trabajo y actividad económica. El desafío hacia adelante será sostener ese crecimiento, fortalecer la participación de proveedores y ampliar las oportunidades laborales en las regiones donde se desarrollan los proyectos.