La balanza energética argentina cerró 2025 con un superávit histórico de US$ 7.815 millones, el más alto registrado por el sector. El resultado se explica principalmente por el aumento sostenido de las exportaciones de petróleo y gas no convencional y por una menor dependencia de importaciones, marcando un giro estructural respecto de los déficits energéticos que caracterizaron años anteriores.
Un dato clave es que este desempeño se logró pese a una caída del 11,2% en los precios internacionales del petróleo, lo que pone el foco en variables reales como el aumento de volúmenes y la sustitución de importaciones. Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron US$ 11.086 millones, con un crecimiento interanual del 14,1%, explicado por un salto del 28,5% en las cantidades despachadas.
El impacto macroeconómico fue significativo: el sector energético explicó cerca del 70% del superávit comercial total del país, que cerró el año en US$ 11.286 millones. En términos de estructura exportadora, la energía ya representa el 12,7% de las exportaciones argentinas, consolidándose como uno de los principales generadores de divisas.
Del lado de las importaciones, el ajuste fue determinante. Las compras externas de energía cayeron un 18% interanual, totalizando US$ 3.271 millones, como resultado de una menor necesidad de importar GNL y combustibles líquidos. De cara a 2026, las proyecciones anticipan un superávit energético cercano a US$ 9.000 millones, con un nuevo salto exportador asociado a la entrada en operación del proyecto Vaca Muerta Oil Sur, que ampliará la capacidad de evacuación de crudo.
Fuente: Latinmining con información de Reporte Minero