Argentina
19 de Octubre de 2026

GALA: el gasoducto que busca llevar gas de Vaca Muerta a los proyectos de litio de Salta y Jujuy

Transportadora de Gas del Norte (TGN) presentó una nueva etapa de su proyecto de infraestructura energética para la Puna, que ahora se denomina GALA, Gasoducto Argentino de Litio. La iniciativa, anteriormente conocida como Vicuñas, contempla un trazado de aproximadamente 200 kilómetros, principalmente en Salta y Jujuy, y una capacidad de transporte de entre uno y dos millones de metros cúbicos diarios. Su objetivo es abastecer de gas natural a los emprendimientos mineros de la región, aunque su concreción dependerá de la confirmación de otras inversiones estratégicas destinadas a transportar gas desde Vaca Muerta hacia el norte argentino.
GALA: el gasoducto que busca llevar gas de Vaca Muerta a los proyectos de litio de Salta y Jujuy

La expansión de la minería del litio en el noroeste argentino plantea un desafío que va más allá de la construcción de nuevas plantas y el desarrollo de salares: garantizar el abastecimiento energético necesario para sostener operaciones industriales ubicadas a grandes distancias de los principales centros de generación y transporte.

En ese contexto, Transportadora de Gas del Norte (TGN) busca avanzar con un proyecto de gasoducto destinado a conectar a los emprendimientos mineros de la Puna con una mayor disponibilidad de gas natural proveniente de Vaca Muerta.

La iniciativa, que comenzó a desarrollarse en 2023 bajo el nombre de Vicuñas, fue rebautizada como GALA, Gasoducto Argentino de Litio, para evitar confusiones con el proyecto cuprífero Vicuña, impulsado por BHP y Lundin Mining en la provincia de San Juan.

El cambio fue confirmado por Horacio Pizarro, CEO de TGN, durante un encuentro virtual organizado por el Mercado Electrónico de Gas (MEGSA), donde también explicó las condiciones que deberán cumplirse para avanzar con la construcción de la infraestructura.

Más allá de su nueva denominación, el proyecto representa una oportunidad para mejorar el suministro energético de los emprendimientos de litio y fortalecer la integración entre dos sectores estratégicos de la economía argentina: la producción de gas natural y la minería.

Un gasoducto de 200 kilómetros para abastecer a la Puna

Según explicó Pizarro, el diseño actual de GALA contempla un gasoducto de aproximadamente 200 kilómetros de extensión, localizado fundamentalmente en las provincias de Jujuy y Salta.

La infraestructura tomaría gas desde los sistemas existentes de los gasoductos Norandino o Atacama, que atraviesan el norte argentino en dirección a Chile, para distribuirlo posteriormente entre distintas compañías mineras ubicadas a lo largo del trazado.

El proyecto considera la utilización de cañerías de 12 o 16 pulgadas de diámetro, con una capacidad estimada de transporte de entre uno y dos millones de metros cúbicos diarios.

Si bien se trata de una infraestructura de menor escala en comparación con los grandes gasoductos troncales, su importancia radica en la posibilidad de acercar el suministro energético a proyectos que actualmente enfrentan importantes desafíos de abastecimiento.

La producción de litio requiere energía para procesos industriales que demandan electricidad y calor. Las plantas instaladas en los salares necesitan garantizar la continuidad de sus operaciones, una condición especialmente relevante en zonas de altura y alejadas de las principales redes energéticas.

En ese escenario, el gas natural aparece como una alternativa para abastecer determinadas necesidades térmicas y de generación eléctrica, complementando otras fuentes de energía utilizadas por las compañías.

Pizarro señaló que varias empresas mineras ya manifestaron interés en el proyecto, aunque la información difundida no permite establecer todavía compromisos definitivos de contratación ni un cronograma confirmado de construcción.

De Vicuñas a GALA: cómo evolucionó el proyecto

El desarrollo del gasoducto comenzó a tomar forma en 2023, cuando TGN presentó una iniciativa destinada a abastecer de gas natural a distintos emprendimientos mineros del noroeste argentino.

En aquella etapa, el proyecto contemplaba un trazado de aproximadamente 304 kilómetros, con inicio en Susques, Jujuy, un recorrido por el departamento salteño de Los Andes y una extensión hasta Antofagasta de la Sierra, en Catamarca.

La propuesta original atravesaba zonas vinculadas con diez salares, entre ellos Olaroz, Cauchari, Rincón, Centenario-Ratones y Hombre Muerto, donde se concentran proyectos de litio en diferentes etapas de desarrollo.

Para impulsar la iniciativa, TGN constituyó la sociedad Gasoducto Vicuñas SAU, destinada a llevar adelante el proyecto.

La descripción presentada ahora por la compañía contempla una extensión menor, cercana a los 200 kilómetros, y sitúa el recorrido principalmente en Salta y Jujuy. La información disponible no detalla todavía cómo se resolverían todas las diferencias entre el trazado original y la configuración actual.

El cambio de nombre responde a una cuestión de identificación empresarial. La denominación Vicuñas coincidía con la del proyecto de cobre Vicuña, desarrollado por BHP y Lundin Mining en San Juan, una de las principales iniciativas cupríferas del país.

Para evitar esa superposición, TGN decidió adoptar el nombre GALA, que vincula directamente la infraestructura con su objetivo de abastecer a la industria del litio.

El desafío energético de los proyectos de litio

La minería del litio en Argentina se desarrolla principalmente en los salares de Salta, Jujuy y Catamarca, regiones que presentan importantes oportunidades geológicas, pero también dificultades asociadas con las distancias, la infraestructura y las condiciones de operación.

Muchas plantas se encuentran en áreas remotas, a grandes alturas y alejadas de las redes de distribución convencionales. Esto obliga a las compañías a desarrollar soluciones propias para cubrir sus necesidades de energía eléctrica y térmica.

Los procesos industriales vinculados con la obtención de carbonato de litio requieren suministros energéticos confiables. La disponibilidad de gas natural podría permitir a determinadas operaciones contar con una fuente adicional para sus procesos productivos, dependiendo de la tecnología y de las instalaciones utilizadas.

Actualmente, una de las principales infraestructuras gasíferas de la región es el Gasoducto de la Puna, una derivación del Gasoducto Atacama que abastece a San Antonio de los Cobres y a emprendimientos ubicados en los salares del oeste salteño.

La construcción de nuevas redes permitiría ampliar las posibilidades de suministro hacia otros sectores de la Puna, aunque el alcance concreto dependerá del recorrido definitivo, la capacidad disponible y los acuerdos comerciales que puedan establecerse.

De acuerdo con información de la Secretaría de Minería de la Nación citada durante la presentación, las provincias de Salta, Jujuy y Catamarca reúnen 57 proyectos de litio en distintas etapas de desarrollo.

Esta cartera refleja el potencial de demanda energética asociado con la industria, aunque no todos los emprendimientos se encuentran en producción ni presentan las mismas necesidades de abastecimiento.

El principal obstáculo: llevar gas desde Vaca Muerta al norte

Uno de los puntos centrales de la presentación de TGN fue que el desarrollo de GALA no depende únicamente de la construcción de su propio trazado.

Para abastecer de manera sostenida a las operaciones mineras de la Puna, primero es necesario garantizar que exista suficiente capacidad de transporte para llevar el gas producido en Vaca Muerta hacia el norte argentino.

Pizarro explicó que este problema condicionó el avance del proyecto desde sus primeras etapas.

“Podíamos construir ese gasoducto, pero el gas desde Neuquén no llegaba”, señaló el ejecutivo.

La dificultad está relacionada con la configuración histórica del sistema de transporte de gas del norte argentino, que fue diseñado para recibir importantes volúmenes provenientes de Bolivia.

El Gasoducto Norte, que se extiende desde Campo Durán, en Salta, hasta San Jerónimo, en Santa Fe, fue construido con una estructura que respondía a los flujos de abastecimiento de aquella época.

Sin embargo, la disminución de la producción boliviana y el crecimiento de Vaca Muerta modificaron las necesidades de transporte. Actualmente, Argentina busca incrementar el flujo de gas desde sus cuencas productoras del sur hacia las provincias del centro y norte.

Según los datos expuestos por TGN, Bolivia pasó de producir alrededor de 60 millones de metros cúbicos diarios hace una década a aproximadamente 25 millones en la actualidad.

En paralelo, las importaciones argentinas desde ese país se redujeron significativamente, lo que refuerza la necesidad de adaptar la infraestructura a un nuevo esquema de abastecimiento.

El Gasoducto Manuel Belgrano, una obra clave para GALA

La principal infraestructura de la que depende el futuro de GALA es el Gasoducto Manuel Belgrano, un proyecto troncal que TGN busca desarrollar para ampliar el transporte de gas desde Vaca Muerta.

La iniciativa contempla aproximadamente 753 kilómetros de extensión, desde Tratayén, en Neuquén, hasta La Carlota, en Córdoba, atravesando distintas provincias del centro del país.

La inversión estimada alcanza los US$1.500 millones, con una capacidad inicial prevista de 13 millones de metros cúbicos diarios.

Para avanzar con su construcción, TGN plantea un esquema comercial basado en compromisos de transporte de largo plazo. Según explicó Pizarro, la empresa solicita a los potenciales cargadores un prepago mínimo equivalente al 40% del valor de contratos de diez años, dentro de acuerdos de transporte firme con duraciones de entre 12 y 35 años.

El objetivo es asegurar una demanda suficiente para respaldar la inversión antes de adoptar una decisión definitiva de construcción.

El ejecutivo advirtió que, si no se alcanza un volumen comprometido de al menos 13 millones de metros cúbicos diarios, el proyecto no avanzaría bajo las condiciones planteadas.

La decisión final de inversión se encuentra prevista para el primer trimestre de 2027, un momento que también será determinante para definir las perspectivas del gasoducto destinado a la minería de la Puna.

La ampliación de la reversión del Gasoducto Norte

El segundo componente de la estrategia de TGN es una nueva ampliación de la capacidad de transporte del Gasoducto Norte, destinada a incrementar los volúmenes de gas que pueden desplazarse hacia las provincias del norte argentino.

La propuesta contempla aproximadamente 147 kilómetros de nuevos tramos paralelos de cañería, conocidos como loops, distribuidos en Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán.

También prevé incorporar cerca de 70.000 HP de potencia adicional de compresión, mediante nuevas instalaciones destinadas a mejorar la capacidad del sistema.

La inversión estimada para estas obras es de aproximadamente US$700 millones, con la posibilidad de sumar hasta 14 millones de metros cúbicos diarios de capacidad de transporte hacia el norte.

Durante una manifestación de interés previa, TGN recibió solicitudes por alrededor de 22 millones de metros cúbicos diarios, una cifra que muestra el interés potencial de distintos usuarios en contar con mayor capacidad de transporte.

Sin embargo, las manifestaciones de interés no equivalen necesariamente a contratos definitivos. La materialización de las obras dependerá de los compromisos comerciales que se obtengan y de las decisiones de inversión correspondientes.

Las ofertas para los procesos vinculados con el Gasoducto Manuel Belgrano y la ampliación de la reversión del Gasoducto Norte están previstas para la semana del 23 de noviembre de 2026.

Los plazos de construcción también dependen del equipamiento

Además de los compromisos comerciales, TGN identificó otro desafío para desarrollar las obras: la disponibilidad de equipos de compresión.

Según explicó Pizarro, la demanda internacional de turbocompresores ha aumentado considerablemente, impulsada por proyectos energéticos e infraestructura vinculada con centros de datos.

Esta situación extendió los plazos de provisión de determinados equipos, que actualmente pueden alcanzar aproximadamente 36 meses.

Para anticiparse a esa dificultad, TGN informó que ya realizó órdenes de compra a riesgo de una turbocompresora destinada a la cabecera de Tratayén y de otras dos para las primeras instalaciones de la reversión del Gasoducto Norte, ubicadas en Tío Pujio y Ferreyra.

La decisión busca reducir los tiempos de ejecución si se confirman las inversiones.

De acuerdo con el cronograma presentado, de los 14 millones de metros cúbicos diarios adicionales previstos para la reversión, aproximadamente 10 millones podrían estar disponibles en abril de 2029, mientras que la capacidad restante se incorporaría entre 2030 y 2031.

Estas fechas corresponden a las proyecciones de TGN y están sujetas al avance de los proyectos, la contratación de capacidad y la disponibilidad de equipamiento.

Una oportunidad estratégica para Salta, Jujuy y Catamarca

El proyecto GALA tiene especial relevancia para el desarrollo de la minería en el noroeste argentino, donde la disponibilidad de infraestructura energética constituye uno de los factores que condicionan las inversiones.

Salta, Jujuy y Catamarca concentran buena parte de los proyectos de litio del país, con operaciones en producción, iniciativas en construcción y emprendimientos que todavía avanzan en distintas etapas de evaluación.

La posibilidad de contar con un sistema de abastecimiento de gas natural más amplio podría mejorar las alternativas energéticas de determinadas compañías y facilitar la planificación de futuros desarrollos industriales.

Además, una infraestructura de estas características puede generar oportunidades para empresas vinculadas con construcción, transporte, mantenimiento, ingeniería y servicios especializados, aunque su magnitud dependerá de la ejecución efectiva de las obras.

El interés del proyecto también radica en su capacidad de conectar dos regiones productivas con características diferentes: Vaca Muerta, como centro de producción de gas natural, y la Puna, como territorio de expansión de la minería del litio.

Esta integración permitiría aprovechar recursos energéticos nacionales para abastecer procesos industriales asociados con minerales de importancia creciente en los mercados internacionales.

No obstante, la disponibilidad de gas por sí sola no garantiza la competitividad de los proyectos. También serán relevantes las tarifas de transporte, los costos de conexión, los compromisos comerciales y las condiciones técnicas de cada operación.

GALA dependerá de las decisiones que se tomen en 2027

Aunque TGN confirmó el nuevo nombre y presentó las características generales del gasoducto, GALA todavía no cuenta con una decisión definitiva de construcción.

Su lanzamiento está condicionado principalmente a la confirmación del Gasoducto Manuel Belgrano, cuya decisión final de inversión está prevista para el primer trimestre de 2027.

También será importante el avance de la ampliación de la reversión del Gasoducto Norte, necesaria para incrementar la disponibilidad de gas hacia las provincias del NOA.

El objetivo de TGN es desarrollar la infraestructura de transporte que permita llevar mayores volúmenes de gas hacia el norte antes del invierno de 2029, aunque los plazos dependerán de las decisiones comerciales y del cronograma efectivo de las obras.

Para los proyectos de litio de la Puna, la iniciativa representa una alternativa de abastecimiento que podría contribuir a mejorar las condiciones energéticas de la actividad en los próximos años.

GALA plantea una conexión estratégica entre el gas de Vaca Muerta y la minería del litio de Salta y Jujuy, pero su futuro dependerá de inversiones mucho mayores que el propio gasoducto minero. La definición del Manuel Belgrano y de las ampliaciones del sistema norte será determinante para establecer si esta propuesta puede transformarse en infraestructura concreta y acompañar el crecimiento de la industria minera argentina.


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