La minería chilena enfrenta un nuevo episodio de preocupación por la seguridad de sus trabajadores después del accidente ocurrido en la División El Teniente, una de las operaciones de cobre más importantes de Codelco. El deslizamiento registrado el domingo 11 de octubre en el sector del Botadero Cráter Norte provocó el fallecimiento de dos trabajadores contratistas y motivó la intervención de la autoridad fiscalizadora.
Ante la gravedad del episodio, el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) dispuso la paralización provisional de las actividades operacionales en los sectores afectados y en otras áreas que pudieran presentar condiciones de riesgo similares. La decisión busca prevenir nuevos incidentes mientras se esclarecen las circunstancias del accidente y se verifican las medidas de seguridad implementadas por la compañía.
La restricción no implica la detención completa de División El Teniente. Su alcance se concentra en zonas específicas de la faena, especialmente aquellas expuestas o potencialmente expuestas a aludes, remociones de terreno y otros fenómenos naturales que puedan comprometer la seguridad de los trabajadores.
Una paralización preventiva en sectores de mayor riesgo
La resolución de Sernageomin comprende el Botadero Cráter Norte, donde ocurrió el accidente, y otras áreas que deberán ser evaluadas por presentar condiciones geológicas o naturales potencialmente peligrosas. La autoridad estableció como prioridad los sectores ubicados desde Planta Sewell hacia cotas superiores, donde las características del terreno requieren una revisión de las condiciones de seguridad.
La medida tiene carácter provisional y preventivo. Su objetivo es evitar la continuidad de actividades operacionales en sectores donde todavía no se ha demostrado que los riesgos se encuentran adecuadamente controlados, sin extender automáticamente la paralización a toda la división.
Mientras permanezcan vigentes las restricciones, solamente podrán desarrollarse tareas indispensables relacionadas con emergencias, evaluaciones técnicas, control de riesgos y ejecución de medidas correctivas. De esta manera, la autoridad busca que las intervenciones realizadas durante la paralización estén orientadas a restablecer condiciones seguras.
Codelco deberá identificar las áreas comprometidas
Como parte de las exigencias establecidas, Sernageomin otorgó a Codelco un plazo de tres días hábiles para identificar y delimitar técnicamente las áreas comprometidas. Este procedimiento permitirá precisar qué sectores presentan exposición a fenómenos similares y cuáles requieren medidas específicas antes de retomar sus actividades.
La compañía también deberá presentar antecedentes técnicos que respalden cualquier solicitud de levantamiento de la paralización. Entre las condiciones exigidas se encuentran una revisión integral de la gestión de riesgos, la implementación de acciones preventivas y correctivas, la verificación de protocolos de emergencia y la elaboración de un plan de reinicio progresivo.
Estas exigencias apuntan a que la reanudación de las actividades no dependa únicamente de compromisos formales. La autoridad deberá contar con información verificable que permita determinar si las condiciones que originaron la restricción fueron efectivamente abordadas.
La seguridad de los trabajadores como prioridad
El director nacional de Sernageomin, Mauricio Lorca, explicó que la decisión responde a la necesidad de proteger a quienes desarrollan sus tareas dentro de la operación minera.
“Nuestra prioridad es resguardar la seguridad de quienes trabajan en la faena. Por eso dispusimos la paralización provisional de los sectores afectados o potencialmente expuestos a riesgos similares, mientras se esclarecen las circunstancias del accidente”, señaló.
La declaración refleja el criterio preventivo adoptado por el organismo, que busca identificar las condiciones de exposición antes de autorizar el retorno de los trabajadores a las áreas restringidas. La revisión comprende tanto el lugar donde ocurrió el alud como otros sectores que pudieran presentar características de riesgo comparables.
Por su parte, Gabriel Jeldres, subdirector nacional subrogante de Minería de Sernageomin, enfatizó que la empresa deberá demostrar técnicamente la efectividad de las acciones implementadas.
“Codelco deberá acreditar con antecedentes técnicos y verificables que los riesgos se encuentran adecuadamente controlados. No basta con presentar compromisos: las medidas deben estar implementadas y su eficacia comprobada en terreno”, afirmó.
Qué condiciones deberán cumplirse para reiniciar las operaciones
La reanudación de las actividades podrá autorizarse de manera parcial o total, dependiendo de los resultados de las evaluaciones técnicas y de las verificaciones realizadas por Sernageomin. Esto significa que determinados sectores podrían recuperar su funcionamiento antes que otros, siempre que cumplan las condiciones de seguridad exigidas.
Para solicitar el levantamiento de la medida, Codelco deberá acreditar que identificó los riesgos relevantes, implementó acciones correctivas y cuenta con protocolos de respuesta ante emergencias. También será necesario establecer un procedimiento de reinicio progresivo que permita retomar las actividades bajo condiciones controladas.
La autoridad minera deberá verificar en terreno la eficacia de las medidas antes de autorizar cualquier reanudación. Por lo tanto, la presentación de documentación o planes de acción no será suficiente si las condiciones de seguridad no pueden comprobarse efectivamente.
Este procedimiento busca asegurar que la operación retome sus actividades únicamente cuando existan garantías técnicas sobre el control de los riesgos identificados.
Un nuevo desafío para la gestión de riesgos en la minería chilena
El accidente de Cráter Norte vuelve a poner en primer plano la importancia de la evaluación permanente de riesgos asociados con las condiciones naturales de las faenas mineras. En operaciones de gran extensión y ubicadas en terrenos complejos, la identificación de áreas expuestas a remociones de terreno constituye una parte fundamental de la planificación y de la seguridad operacional.
La respuesta de Sernageomin muestra que las medidas de fiscalización pueden extenderse más allá del lugar donde ocurre un accidente cuando existen indicios de exposición a fenómenos similares. En este caso, la delimitación técnica de las áreas comprometidas será determinante para establecer el alcance definitivo de las restricciones.
Para Codelco, el desafío inmediato será cumplir con las exigencias del organismo y demostrar que los sectores involucrados pueden volver a operar sin exponer a los trabajadores a riesgos no controlados. Las circunstancias específicas del accidente deberán continuar esclareciéndose mediante las investigaciones correspondientes.
La paralización provisional de sectores de El Teniente establece que la continuidad operativa deberá quedar supeditada a la verificación de condiciones seguras. Tras la muerte de dos trabajadores contratistas, la prioridad será determinar los riesgos presentes, implementar las medidas necesarias y acreditar su eficacia antes de autorizar el retorno de las actividades.